Te Pido + Respeto (1990)
THE SACADOS
En el pop argentino existe un punto de quiebre, una brecha en el tejido del espacio-tiempo, donde todo se va al carajo. Tiene mucho que ver la aguda crisis económica por la que pasaba el país en dicho momento, evidentemente, y la cuenta elevada del café con leche que había estado tomando la juventud argentina cayó con sorpresa. Emisoras de radio cerrándose, bandas que se quedaban sin contratos, y una lastimera tendencia a hacer "rock ligero" o "para divertir". Soda Stereo y Charly García no sacarían más discos revolucionarios, y el milagro económico del presidente Menem empezaba a dar signos de que se estaba convirtiendo en mala suerte. Ese año es 1990.
El imperio del rock argentino empezaba dar señales de que se estaba derrumbando y la música discotequera empezaba a dar señales de penetración en las discotecas, que eventualmente la desecharían por cumbia villera y, mucho después, el reggaeton.
¿Por qué es importante lo que pase en la cultura pop argentina para nosotros? Porque los peruanos copiamos absolutamente todo lo que sale de Buenos Aires –a veces bien, a veces mal–, de la misma forma que la juventud gaucha copia con calidad FedEx Kinko’s lo que viene de Londres. El joven peruano copia lo argentino que a la vez está copiando los sonidos que vienen de Perú… creándose un interesante y dulzón círculo vicioso del cual mejor no pensar, respetar, ni prestar atención. La música es como el fútbol: lo más importante de lo menos importante.
Pero el caso de los Sacados, grupo pop de música electro-dance, es en mi parecer único. Bajo el pulsante e hipnótico ritmo de sus canciones, se oculta una gran reflexión filosófica sobre la vida moderna. No lo notamos a la primera escucha, ni a la segunda. Para que los Sacados lleguen a tu subconsciente de una manera tan fuerte como sus rítmicos acordes de teclado y líneas de bajo sintetizado –fijamente enganchados con baterías programadas en la más “simplona” música dance– tienen que pasar años y nos tienen que pasar muchas cosas en la vida. Sacados es un concepto musical como Steely Dan o Klaatu proveniente de las locas ideas de Darío Moscatelli, un argentino con ganas de hacer bailar y también reír con letras tontas para gente supuestamente tonta. Pero no, creo que Darío estaba siendo bastante honesto con su sociedad (la porteña) y con él mismo.
La primera obra de The Sacados, Te Pido + Respeto (también conocido como Ritmo de la Noche en algunos países) es un cassette o CD agradable, coqueto y cómplice que toma con pinzas algunos temas clásicos y les da un electroshock de modernidad, una bienvenida a la década en el mero 1990. “Itsy Bitsy Teeny Weeny Yellow Polka Dot Bikini” samplea el tradicional “ehh-yaah” de James Brown que saturó tantos temas de Toco International y de remate mete a Sting con un “¿¡Está bien!?” de su concierto en Buenos Aires de hacía dos años. El otro clásico lounge, “Estambul”, sería sin complicaciones la canción principal de una comedia de Porcel y Olmedo que se desarrolle en la ex-Constantinopla, si es que el último no hubiera fallecido trágicamente. “Manué” es el tema más estúpido que se pueda escuchar al azar: un cover de los españoles Inhumanos que simplemente advierte al personaje de la canción que no se ensucie con la pared. Frenillos, otra banda ibérica, recibe el tratamiento eurodance con sus “Toallas del Lavabo”, otra advertencia higiénica. Así gastamos nuestros dedos tipeando para la Internet.
Lo que Moscatelli y su gente hacen es exorcizar al oyente de toda idea preconcebida de que la música te tiene que regalar coeficiente intelectual y –lamentablemente– esto no es cierto. Encontraremos un tributo a la reina del pop italiano Raffaella Carrá con “Fiesta” y una sátira a los fanáticos argentinos del rock angloparlante: “House and Roll”, en donde se samplea hit tras hit para volver locos a los abogados de derechos de autor de Londres y Los Ángeles.
Lo mejor del disco son los temas originales: “A Mi Chica Le Gustan Las De Miedo” es un tema romántico y, ahora, un guiño nostálgico a la época de los cines y citas en la oscuridad. Debo decir que, como cuando Gardel recuerda a Buenos Aires, se me ha soltado más de un lagrimón al escucharla, especialmente a 30 años de espacio-tiempo de aquella capital, una ciudad intensa, húmeda y crepuscular.
La canción “Ritmo de la Noche” no hubiera salido de ninguna otra urbe que no fuera el gran Buenos Aires, y Moscatelli y sus chicas celebran la juerga porteña adaptando el “I Go to Rio” de Peter Allen para, una vez más, aplicar la transformada Sacados a su base y obtener la función perfecta para las discotecas del Hemisferio Sur.
Podemos decir que el primer álbum de Sacados es un muestrario de la lujuria y la decadencia que el régimen de Menem estaba dejando en la juventud oyente de pop. Podemos afirmar que la culpa de este disco fue la final del Mundial Italia 90 con aquel penal mal cobrado a la albiceleste. Podemos pero no, es un disco para querer y celebrar.
Los Sacados traerían más sorpresas durante los noventa pero así, algo tan agradable y curioso, no. Así que más respeto.

