We are also on Facebook, Instagram and Twitter!
 

Radio Schedule



Support our band and online radio!


Via PayPal

 

 

 

Showing posts with label CacaoLPs. Show all posts
Showing posts with label CacaoLPs. Show all posts

Wednesday, August 27, 2025


Podría afirmar, sin duda alguna, que el suceso fonográfico más importante de 1995 fue el regreso de "los cuatro grandes de Liverpool" gracias a sus "nuevas" producciones. Los Beatles reaparecen finalizando el siglo ante una nueva generación de fanáticos dispuestos a escuchar el mejor rock and roll jamás grabado; a oír diferentes versiones de las canciones que quedaron en la memoria de los baby boomers y a desempolvar temas olvidados por el productor George Martin y los ejecutivos de EMI, la casa discográfica de Los Beatles desde 1962 hasta la fecha.

Esta idea no es tan reciente ni sorpresiva como se pudiera pensar. Había estado forjándose desde 1992, año en que se celebraban los 30 años del primer single, "Love Me Do" y las bodas de plata del álbum cumbre de la música pop: Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band. El proyecto de juntar material como para una caja de discos compactos y un extenso documental fue concebido por Paul McCartney con el nombre de The Long And Winding Road (igual que un tema compuesto por él durante la disolución del grupo); pero la EMI se mostraba reticente por razones desconocidas. El año clave sería 1995; cuando se conmemorara el vigésimo quinto aniversario de la separación legal de Los Beatles y 15 años de la absurda muerte de Lennon.

Pero desde mucho antes de la realización de este proyecto, mi grupo de amigos coleccionistas ya conocíamos ciertas rarezas sonoras de los Beatles gracias a la piratería fonográfica. Todos habíamos completado la colección original antes de cumplir dieciséis y queríamos más música. Sabíamos de la existencia de grabaciones no autorizadas que ofrecían mucho material que la EMI no había editado; de ahí que conseguir grabaciones raras se convirtió para nosotros en un feliz redescubrimiento del sonido Beatle; como si ellos lanzaran nuevas canciones sólo para nosotros.

En el caso de los Beatles, la razón objetiva de la piratería es evitar el pago de los derechos de autor de las canciones Lennon—McCartney (cuyo mayor accionariado pertenece ahora a Michael Jackson) para una mayor ganancia de los productores. Meses después de la separación de los Beatles, alrededor de 1971, los corsarios del sonido empezaron a hacer de las suyas gracias al mejoramiento de los equipos amateur de grabación de conciertos y su posterior copiado. Allegados a los Beatles ya habían difundido ilegalmente las cintas guardadas por la EMI (quizás a sabiendas de los cuatro).

Para 1977 la piratería había saqueado los archivos de la mayoría de rockeros, sin olvidar a los Fab Four. Un caso excepcional fue el de una vieja grabación de una actuación en Hamburgo, allá por 1962. Debido al éxito de esta grabación pirata, un pequeño sello alemán compró la cinta original a su dueño y la editó legalmente. Esta reliquia era uno de tantos testamentos dejados por una banda de rock and roll antes de ser la mejor y más popular del mundo. Desde entonces los piratas empezaron a desempolvar muchas grabaciones "ocultas" para asombro de los beatlemaniacos. Se podía oír a unos adolescentes John, Paul, George y Stuart Stutcliffe tocando "That'll Be The Day" de Buddy Holly o probando sus primeras composiciones propias. En esas grabaciones de contrabando se oían temas de Lennon-McCartney tan notables que habrían sido grandes éxitos si la EMI los hubiera lanzado como "I'll Be On My Way" o "That Means A Lot." Estas grabaciones eran sustraídas, copiadas y regresadas a los estudios por los piratas fonográficos que vendían las copias a buen precio entre las disqueras ilegales. Se distribuían clandestinamente, copias de copias, entre disc—jockeys, fans y coleccionistas en Inglaterra y de ahí a Europa y Estados Unidos. Las grabaciones piratas que llegaban a las diversas compañías ilegales del mundo estaban plagadas de siseos, distorsiones y ruidos originados por la pésima calidad de las copiadoras. Además —más peligrosos aún— estaban el tiempo, el polvo y la humedad, que hacían que las cintas originales archivadas se fueran deteriorando poco a poco.

Casi todas las sesiones y actuaciones importantes realizadas por los Cuatro Grandes están en el inmenso catálogo pirata. ¿EMI? bien gracias, haciéndose la vista gorda: "no sabemos nada". Los fans como mi grupo de amigos se regodeaban con todas esas joyitas que aquí se adquirían primeramente en informales del centro de Lima y luego, con la llegada de los CDs, hasta en algunas tiendas limeñas. "¿Por qué la EMI no lanzará estas cosas con una mejor calidad de sonido?" nos preguntábamos siempre que escuchábamos un tema de los archivos.

El resumen de material inédito más interesante, aunque de sonido defectuoso debido a las innumerables copias, es una colección ilegal de 2 cajas de CDs quíntuples llamadas The Beatles Artifacts 1 & 2 aparecida entre 1993 y 1994 y editada por un supuesto "sello" discográfico "italiano" (se rumorea que la mayoría de CDs piratas que vemos en el mercado "negro" se manufacturan en Panamá o en alguna otra zona franca, lo cual no puedo demostrar). Esta colección nos permitía sumergirnos en magníficos instantes de la vida de los Beatles como las sesiones de su primer álbum; la famosísima presentación en el Show de Ed Sullivan; Paul cantando el melodioso tema "That Means A Lot;" una versión de 17 minutos de "Strawberry Fields Forever" —empezando con John ensayándola con su guitarra hasta la versión orquestada con música de cámara y cuarteto de cuerdas— y los ensayos hindúes de George Harrison llevando la música de occidente hacia niveles más avanzados de entendimiento. La colección Artifacts tenía fallas de audio espantosas, pero valía la pena conseguirla o copiarla debido a su contenido histórico (eso es lo bueno de los piratas, que no se complican la vida con derechos e impuestos).

Mis amigos y yo estábamos seguros de que era la mano de Paul la que había rebuscado, extraído y publicado tan maravillosas reliquias; lo cual nunca se podrá probar del todo ya que ningún fan querría acusar a su ídolo de evasión de impuestos. Y es que ahora Paul recibe menos regalías por sus canciones de las que recibe el mayor accionista, Michael Jackson (quien pagó una millonada por los derechos de Lennon—McCartney) o Yoko Ono (debido a una ley inglesa que pensiona a las viudas e hijos de autores fallecidos). Por eso es que Paul gana una miseria si alguien graba legalmente Yesterday, escrita por él pero fichada como Lennon—McCartney en los registros, lo cual creo que fue un error. Me imagino a Paul quejándose de esto con su esposa Linda: "No puede ser que otro gane más que yo por canciones que yo mismo escribí. Encima tengo que pagar impuestos, que me quitan el 80% de mis ganancias y ni EMI ni Capitol Records mueven un dedo por mí ni por mi pasado. Ni contar con ellos para difundir estas rarezas que mis fans esperan." Una nota curiosa que me hizo sospechar: en las libretas mal impresas que vienen con la colección Artifacts, aparece más veces la cara de Paul que las de los demás escarabajos.

En noviembre de 1995, ante la expectativa de la difusión del programa Anthology por la cadena ABC, un conocido nuestro apodado "El Pirata" (solamente compra, vende y colecciona música de contrabando) se presentó con su Walkman y me invitó a ponerme los audífonos. Ahí pude escuchar con suma dificultad a John y su piano cantando Free As A Bird, en una pésima grabación casera de 1977. Según me contó el Pirata, el cassette, que lo compró a un ambulante en el centro de Lima, contenía fragmentos de un programa radial difundido en Londres poco después de la muerte de Lennon. En esos audífonos se escuchaba la cinta original sobre la cual George, Paul y Ringo habían tocado y cantado para que sea el primer single de los Beatles en 25 años. Era un sueño para cualquier fanático menor de treinta que no pudo gozar la Beatlemania en su propio tiempo. La EMI no podía quedarse atrás ante la piratería que les robaba dinero ni ante el renacimiento de la filosofía Beatle gracias al éxito reciente de bandas inglesas como Oasis y Blur, pertenecientes a la nueva "invasión británica."

Apple Corps., la disquera creada por los Beatles, reconoció, por fin, la existencia de esos archivos ya saqueados por los piratas y sus ejecutivos dijeron: "Tenemos que mostrarlos. Sólo hay aproximadamente diez horas de material original de los Beatles y en total hay más de trescientas. Tenemos que darles una paliza a los Piratas de una buena vez". En diciembre de 1994 la EMI lanza The Beatles Live at The BBC, con casi sesenta canciones que fueron parte de su repertorio en sus continuas visitas a la emisora radial British Broadcasting Corporations entre 1962 a 1965. Este formidable CD doble tenía la noble misión de tantear el mercado y ver la respuesta del público que esperaba ansioso el material inédito prometido a inicios de 1994. El álbum llegó al tope en las listas británicas y al Top Ten en Estados Unidos y la EMI dio luz verde al proyecto Anthology: un álbum enorme de rarezas y un especial de TV que reunía a los tres Beatles vivos para que cuenten, en sus propias palabras, su gran ascenso al Olimpo de la música. Contaban con Jeff Lynne (de ELO) como productor para los nuevos singles "Free As A Bird" y "Real Love", las cintas caseras de John que Yoko entregó a Paul a inicios de 1994.

Anthology 1 contiene los primeros intentos de los Quarrymen registrados en frágiles discos de carbón de 78rpm; nos lleva a Hamburgo y redescubrimos la tradicional y nostálgica My Bonnie, cantada por Tony Sheridan y producida por Bert Kaempfert. Incluye además temas de algunas de sus presentaciones más notables como la del London Palladium ante la Familia Real (es ahí donde John, antes de cantar Twist and Shout, pide a la concurrencia de la cazuela aplaudir y a la nobleza que cascabelee sus joyas). Lo más sorprendente de este volúmen es la nitidez de las sesiones para la Decca records. En 1962 John, Paul, George y el baterista Pete Best grabaron unos demos que fueron rechazados después por los ejecutivos de la disquera. Alguno de ellos habría dicho: "Hay demasiados grupos mediocres con guitarras que en cualquier momento pasarán de moda. No son rentables". Después de ver el enorme éxito en Inglaterra de aquellos melenudos antes despreciados por ellos, Decca no dudó en contratar a los Rolling Stones apenas se presentaron. Contiene además breves comentarios en distintas épocas de Lennon, McCartney y Brian Epstein, el manager que los hizo supergrupo; junto con las poderosas sesiones de sus cuatro primeros álbumes.

Anthology 2, dada la época (1965—1968) y las sesiones tan inteligentes y productivas que explora, es el mejor volumen de la colección. Poco a poco los Beatles dejan de ser los reyes de los conciertos para ser los amos del estudio Abbey Road; al haber dejado los conciertos y las giras atrás debido a las serias limitaciones creativas que obligaban a ejecutar todo lo grabado en un escenario. Es en esta época también en que John y Paul empiezan a escribir canciones por separado (si es que no lo habían hecho antes), con colaboraciones esporádicas. Cada uno presenta un estilo individual que compite por sobrepasar en creatividad al otro. En estos años los Beatles se olvidan de los covers en sus Lps para dedicarse de entero a sus ideas al saber que ninguna banda los superará, ni siquiera sus archirrivales Rolling Stones por más esfuerzos que hagan. Pero no se trata de un éxito aislado ni mucho menos ya que en estos años la denominada revolución cultural de los sesenta llega a su máximo punto, paralelamente con la música de Lennon y McCartney. A partir de 1966, con su sorprendente Revolver, los Beatles se expandirían al infinito, hacia la cumbre del estrellato, a la adoración extrema de sus seguidores y a la sumisión total de sus detractores y críticos más severos. En este segundo volumen los escuchamos compitiendo sanamente con los Stones con un tema instrumental de R&B llamado 12 Bar Original; oímos a George cantar desganado "Everybody's Trying To Be My Baby" en el Shea Stadium (sin que nadie le pueda oir bien debido a los chillidos ensordecedores) y la apatía de las actuaciones en vivo se hace evidente; John prueba sonidos al revés y melodías extrañas y alucinógenas en "Tomorrow Never Knows"; Paul graba a un doble cuarteto de cuerdas ejecutando "Eleanor Rigby"; George hace lo mismo con músicos hindúes viajando por el río Ganges y tocando la sítara en "Whitin You Whitout You", la melodía más innovadora, reflexiva e interesante del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, obra cumbre de los Beatles sin duda alguna.

Anthology 3 completa la trilogía de material inédito con las sesiones del álbum blanco, un extenso e histórico bloque de versiones acústicas, las sesiones de Let It Be y Abbey Road, algún número inspirado en hierbas inhalables y un lamentable medley de rock and roll con Lennon a la cabeza, simplemente acelerando los contratos por cumplir para la ya inminente y redentora separación.

Las críticas negativas a la colección Anthology no se centran en el material presentado ni en el sonido, que son excelentes y de primer nivel en comparación al material de contrabando; sino en la forma de venderse la colección y el tufo a oportunismo de la EMI con todo el mercadeo con el que se le conoce. Ya lo explicó Pedro Cornejo en la revista Debate en 1994 al esclarecer hacia qué público apunta el desempolve de música de hace 25 años y llamarlo Classic Rock: al público cuarentón que puede comprar más discos que un chiquillo fanático de Pearl Jam y Nine Inch Nails que a duras penas puede con su propina adquirir el Vitalogy o el Downward Spiral. Por lo visto es ahí donde se encuentra el secreto del "reciclaje" que hace aparecer a los Beatles en los primeros lugares de las listas 25 años después del desbande. Al parecer éste fenómeno no sólo ocurre con la música pop; sino con las formas de vestir, con las artes plásticas y, en cierta medida, con el cine. No pretendo hacer una apología a la piratería fonográfica que tanto daño hace a la industria fonográfica a nivel mundial. La copia de un disco original para ser vendido a bajo precio es un delito aquí y en Inglaterra; pero para un coleccionista obtener una canción inédita es un privilegio que lo distingue de los demás compradores interesados solamente en los limitadores e incompletos discos "grandes éxitos". La EMI ha esperado demasiado tiempo y el negocio de discos y los gustos cambiaron, pero los fab four no. Para los admiradores incondicionales, Anthology busca revivir la Beatlemanía ahora que estamos lejos de los sesenta y los podemos mirar y oír más objetivamente.

Los Beatles dejaron canciones que se oirán por siempre y mantendrán su vigencia gracias a sus trece álbumes y veintidós singles, pero considerándolos el conjunto musical más importante del siglo XX, toda su obra debe oírse y difundirse; y ésa es precisamente la labor del Anthology y también, pero con menos expansión y libres de impuestos, la de colecciones ilegales como Artifacts y otras tantas. The Beatles Anthology 1, 2 & 3 es la colección oficial de material "inédito" más importante para un buen fanático de los Beatles y la razón más grande para celebrar, al filo del siglo, a esta maravillosa banda de cuatro chicos de la clase trabajadora que cambiaron el mundo sin disparar una bala.

Recomendamos leer el libro Beatles Anthology (Chronicle Books, 2000).

Wednesday, November 13, 2024



Tug of War (EMI, 1982)
PAUL McCARTNEY

18 de julio del 2002. Paul McCartney cumple 60 años. Ese día, la estación de radio de Los Angeles K-EARTH 101.1 FM difundió canciones de los Beatles y de McCartney todo el día. Los oyentes llaman a la radio en grandes números y una oyente le pregunta al DJ cuál es el mejor momento de la carrera solista de Paul (incluyendo, supongo, Wings). Yo digo Tug of War. El DJ dice Band On The Run. Olvidémonos de Band On The Run por un momento. La obra cumbre de McCartney es Tug of War
lanzado en Abril de 1982. La impactante portada nos sugiere, con sus tonos rojizos, que Paul está tremendamente estresado mientras oye por unos audífonos una noticia estremecedora. Obviamente era la muerte de John Lennon, pero pudo haber sido el ascenso al poder de Margaret Thatcher. Es un dísco típicamente nervioso y británico de 12 temas relacionados, creo, a lo que McCartney estaba pasando por ese momento: la ruptura de Wings luego de un arresto en Japón por posesión de marihuana, el negacionismo propio de Paul ante los problemas que le aquejaban (probablemente maritales, eso no lo sabremos nunca), y claro, la muerte de su amigo y archirrival John Lennon a manos de un psicópata obsesionado en ser como él. Paul medita sobre estos asuntos en "Take It Away" y "Here Today", esta última una canción para John, quien lamentablemente no estaba ahí para oirla (aunque la primera vez que la oí pensé que se trataba de una canción para Linda, su esposa, quien lo había abandonado temporalmente). Si John la hubiera escuchado, según Paul, estaría riéndose. La canción puede ser una secuela de "Yesterday", grabada con la misma guitarra eléctrica, el mismo cuarteto de cuerdas, y el mismo productor. Es el equivalente a un ramo de rosas rojas a la tumba inexistente de John.

Lennon, en verdad, disfrutaba oir de las canciones de Paul. Si no las admiraba, al menos las escuchaba para analizarlas a su gusto. De hecho, ya había mencionado que le gustaba "Coming Up", lanzada poco antes de su muerte. Yoko le contó a Paul que John había oído todo disco de Paul hasta el soberbio Back To The Egg (Columbia, 1979), y John quizás nunca le contó a Paul que lo hacía. De eso se trata "Here Today" y probablemente todo el Tug Of War. Es un ejercicio de nostalgia y una oda a la ausencia causada por conflictos interpersonales. Algo así como esa otra joya llamada Wish You Were Here de Pink Floyd.

El disco cierra con "Ebony and Ivory", una canción contra la intolerancia racial que partió de una discusión que Paul tuvo con Linda. Hombres carismáticos y de personalidad definida como Paul tienen el lujo de tener buenas mujeres a su lado con las cuales conversar y hasta discutir alturada y plácidamente. Stevie Wonder colabora con Paul en este tema y en "What You're Doing", un número funky muy bien logrado. En general, los artistas que colaboran con Paul son de lujo: Carl Perkins canta con Paul "Get It" como un tributo a sí mismo y al rockabilly que inspiró a los Beatles. Ringo Starr y Steve Gadd tocan la batería juntos en "Take It Away". Eric Stewart de 10cc también está en las voces. Es un trabajo perfecto, con temas impecables de calibre Beatle como "The Pound is Sinking" y "Somebody Who Cares".

El tema título manda un guiño a "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" con la introducción de la audiencia que espera a que la banda empiece a tocar. "Wanderlust" tuvo el potencial de ser un single y canción para estadios, pero por alguna razón no lo fue. "Dress Me Up As A Robber" absorbe la energía de Earth, Wind and Fire, muy presente en esa época -si no pregúntenle a Jeff Lynne de la ELO- y McCartney prueba una vez más que es un bajista verdaderamente virtuoso. "Ballroom Dancing" es un número bailable que recuerda vagamente a "I Saw Her Standing There", y aunque es un buen tema, creo que el disco pudo haber prescindido de éste: Paul usaría los demás temas grabados durante las sesiones para su siguiente disco Pipes of Peace, un disco bastante criticado.

En general, Tug of War es prueba fehaciente de que 1982 fue un buen año para la música pop producida y marketeada con millones de dólares aquí y allá. Paul no salió de gira con este disco supuestamente por temor a ser abaleado por otro chiflado, y tuvo que esperar siete años y grabar un gran disco (Flowers In The Dirt) para poder tener frente a él a las audiencias del mundo.

Wednesday, October 2, 2024

Christopher Cross (Warner Brothers, 1980)

CHRISTOPHER CROSS

Éste es un caso de ciencia ficción para la industria discográfica, inclusive la de hace 45 años. Un cantante subido de peso cuyo álbum debut le hace ganar cuatro Grammys, vende más discos que pan de molde y es adorado por la crítica, el público y la FM. Al mismo tiempo, dicho cantante es increíblemente feo y sin gracia, incapaz de volver loca a una solterona. Pero igual, la gente sigue comprando su disco debut porque su música es extremadamente buena, irresistible. En 1980 dicho cantante lanzó uno de los mejores álbumes jamás producidos en la costa Oeste de los Estados Unidos. Su álbum "homónimo" Christopher Cross (homónimo entre comillas, ya les contaré por qué).

El gordito tiene una voz irresistible. Aunque pareciera no tener nada en especial, es una voz atrayente porque es sencilla pero a la vez engañosa: uno cree poder cantar y sonar parecido a él, pero intenten cantar "Ride Like The Wind" en un Karaoke y ganarán el premio por la mayor cantidad de gallos y desentono. 




Revisando las revistas de la época, encontré que a Christopher Cross lo presentaron no como cantante solista, sino como banda. Una banda que tenía el nombre del vocalista y guitarrista. Extraño, ¿verdad? No tanto. No sabían qué hacer con su físico. El departamento de artistas y repertorios de la Warner Brothers había recibido ya alguna cinta de demostración de Cross y éste ya había grabado un single mucho antes con otro nombre. En la edición 320 de la revista Rolling Stone (Junio de 1980), se puede notar que el disco encantó al crítico de la revista y que la información del artista (o el "comunicado de prensa") ya venía preparada directamente de las oficinas de Bugs Bunny y el Pato Lucas.

Christopher Cross era una graciosa versión humana de Porky, un gordito sin afeitar que pareciera aún seguir viviendo con sus padres en el sótano y cuyo comportamiento social era digno de un científico loco o fanático de Star Trek. Algo tuvo que pasar en las oficinas de la Warner para decidir lanzar a un cantante tan ganso. Christopher Geppert se cambió de nombre en 1970 a uno mucho más cristiano y lanzó un single, "Talk About Her" que no llegó ni a la esquina. Al enviar sus cintas de prueba y lograr una audición en vivo en la Warner Brothers en 1978, los ejecutivos quedaron fascinados de la voz del chico y de la cohesión de su banda: Rob Meurer en los teclados, Andy Salmon en el bajo y Tommy Taylor en la batería. Meurer y Salmon habían estado tocando con Cross en una banda de covers llamada Flash en las fiestas de la Universidad de Texas a inicios de los setentas y fue ahí donde Cross empezó a desarrollar un estilo personal en su voz; definitivamente influenciado por Paul McCartney y los discos hermosos de Steely Dan y Chicago que aparecieron entre 1972 y 1977. Los ejecutivos de la Warner tenían signos de dólar en los ojos, pero sabían que mostrando esa cara de rechonchito inocentón con barba de dos semanas y panza de couch potato, iban a perder el fuerte de su mercado: las quinceañeras compra-discos. 








La decisión estaba tomada: El contrato sería como artista solista, pero se anunciaría y promocionaría a los cuatro vientos que se trata de una banda llamada "Christopher Cross"; ésto para evitar que la foto del gordo salga en la portada, o en la contraportada, o en el sobre interno. Porque el "cantante de la banda" no era atractivo: no era un Donny Osmond, y felizmente para él en 1979 no existía la MTV todavía y la estrella de radio, aún, era más atractiva que la del video, porque esta última obviamente tampoco existía.

La producción de Christopher Cross no tuvo precedentes en un álbum debut. El mejor productor de la Warner Brothers, Michael Omartian, fue contratado para trabajar en el disco. Michael McDonald de los Doobie Brothers, Don Henley de Eagles y la angelical Nicolette Larson le harían los coros. Valerie Carter cantaría con él un dueto en "Spinning". Y no sólo eso: la lista de invitados en el disco se convertiría en la de una fiesta Post Grammy: J.D. Souther, Valerie Carter, Mirna Matthews, Marty McCall (voces), Eric Johnson, Larry Carlton (guitarras) y los eternos de la Warner Lenny Castro y Victor Feldman (percusión). Eran épocas de mucho dinero en la industria discográfica, y la casa Warner era hogar de artistas de primer nivel dispuestos a cooperar con artistas nuevos de la familia.

Sobrecogedor, ¿no es verdad? Toda esta parafernalia para el debut de un cantante..., perdón, banda en la Warner Brothers. De haber aparecido en la década del dosmil, Cross hubiera sido descalificado en la primera ronda de American Idol y estaría hoy tocando en pequeños locales, con su esposa vendiendo CD's con su rostro en la carátula, junto a la barra. Pero eso sí, sus composiciones serían iguales de interesantes que las encontradas en Christopher Cross. "Ride Like The Wind" estaba dedicada al recientemente fallecido líder de Little Feat, Lowell George, y entre suaves coros y percusión andante nos contaba la historia de un asesino en masa tratando de escapar la ley y cruzar la frontera hacia México. Cross demostraría lo buen guitarra solista que era en este tema, al igual de lo sentimental que podía llegar a ponerse en "Sailing", la canción estrella del álbum. Una balada sobre navegar buscando la felicidad con un arpegio de guitarra irresistible. Es probable que muchas canciones se inspiraron en "Sailing" (como por ejemplo, estoy seguro, "Time" de Alan Parsons Project) y que muchos bebés fueron concebidos gracias al romance que fomentaba la melodía, aunque se trataba de una canción sobre la soledad como felicidad, más que nada.

Cross arrasó con los Grammys de 1980: álbum del año, canción del año y grabación del año ("Sailing") y mejor nuevo artista. Nunca antes se había dado un caso así, y sólo se repetiría con Norah Jones en el 2002 y Billy Ellish en el 2020. El éxito fue rotundo y redondo como la panza de Cross. Cuatro millones de copias vendidas hasta 1983. Las radios no se cansaban de él. El California Sound entró triunfal a los ochentas con su voz y el género Yatch Rock -pop sofisticado para la radio- quedó definido.

El éxito le llegó de inmediato. Dinero, reconocimiento, mujeres... y porsupuesto el ya tradicional divorcio después de conocer a una chica de la alta sociedad mucho menor que él, Paige McNintch. Se enamoró perdidamente de ésta y le dedicó su disco siguiente, Another Page (en tributo a su nombre y a la nueva etapa de su vida). Cross hizo ejercicio, comió ensalada y dejó la hamburguesa con papas fritas, bajó de peso y se afeitó. Un éxito más, "Arthur's Theme (The Best That You Can Do)" de la película Arthur le dió un Oscar en 1982 y el futuro se veía prometedor... 

Pero si ustedes no saben quién es Christopher Cross y sí saben quién es Elton John o Billy Joel quiere decir que su carrera no llegó muy lejos.









Y es que con la música pop (o "Pop N' Roll" como definía Cross su propio estilo), la regla es renovarse o morir. Está bien escribir canciones que gusten a la masa y que sean buenísimas como "Never Be The Same" y "Say You'll be Mine", pero eventualmente el jugo se acaba o la gente se aburre de tanta azúcar con vocecita aquí y conguita acá y tecladito en cuarta suspendida. Christopher Cross ahora entretiene abuelas debido a su sobreexposición y al marketeo inclemente de la Warner, quien usó al cantante y  lo expectoró como cualquier casa disquera mayor, de las que felizmente van quedando pocas. Que ésto sirva de lección a todo aquel artista que logre un éxito rotundo al primer intento: guardad pan para Mayo, que está a la vuelta de la esquina.

Friday, April 26, 2024

1991: Nevermind, Nirvana

Septiembre de 1991 vio aparecer este disco, el segundo de un power trio de Seattle que llevaba dentro mucha frustración, amargura y desolación, el 90% de todo esto concentrado en su guitarrista y vocalista Kurt Cobain, quien expresaba el humor de la generación de aquel entonces que estaba graduándose de la secundaria para entrar al mercado laboral de una Seattle en recesión. Para colmo el clima de la ciudad no ayudaba mucho: llueve como mierda y la gente no tiene mucho que hacer más que quedarse en sus viviendas horneándose y deprimiéndose más y más.

Ese es en líneas generales el contexto en el cual Nevermind apareció: Geffen Records estaba encantado con el resultado final del álbum, mezclado por Andy Wallace después de varias intentonas fallidas, y con aquel primer esbozo de éxito: “Smells Like Teen Spirit”, canción que “hizo” y “deshizo” a Cobain pero que puso a la banda en el panteón de la fama y fortuna. Lo único que cambió para Cobain fueron sus dealers de heroína y la gente que antes lo había rechazado e ignorado ahora lo buscaba con insistencia. Su suicidio en abril de 1994 representó el fin de la era dorada del rock and roll rebelde en las listas de popularidad; pero ni Cobain pudo matar la semilla que dejó plantada en tanta gente. Digan lo que digan, Nevermind fue el disco más influyente de la década de los noventas.

Friday, April 19, 2024

 

1986: The Queen Is Dead, The Smiths.

El mejor LP de la historia del rock británico o el más exitoso experimento de marketing underground. Sea lo que fuere el álbum de los Smiths aparecido en 1986 fue su consagración: un single contundente llamado “Big Mouth Strikes Again” causó furor en las emisoras de radio sin que la banda tenga que sacrificar su identidad o estilo, mucho menos su audiencia base. Quedaba claro que Morrisey (vocales) y Johnny Marr (guitarras) eran los putos amos del sonido de Manchester y su influencia se sintió a nivel mundial. En el 2003, los cuatro discos de la banda aparecieron en la lista de los 500 más grandes álbumes de la historia del rock en la revista Rolling Stone, pero esto no hubiera ocurrido sin Queen is Dead.

Morrisey aplicó a la banda una fuerte postura anticapitalista y proto-alternativa que invitaba a la gente a prestarle atención ya que mucho aspaviento no hacía: sabíamos que era neutrosexual y tenía un aspecto andrógeno, y también nos encantaba el sonido de la guitarra de Marr. De pronto la banda se disolvió y muchos nos quedamos sin la oportunidad de verlos juntos, creándose una leyenda que es cada vez más grande a medida que menos se habla de la banda. Morrisey, por otro lado, es una presencia constante en las noticias y los equipos de sonido de muchos mexicanos.

Sunday, March 31, 2024

1971: [sin título] (también conocido como Runes, Zoso, Led Zeppelin IV o The New Led Zeppelin Album), Led Zeppelin

El cuarto LP de Led Zeppelin, aún sin título, es el equivalente en arquitectura a uno de esos hoteles construidos por la inmobiliaria Trump: enormes, majestuosos, con habitaciones cómodas y lujosas y mucho enchapado en oro, pero cómo se construyó y qué triquiñuelas se hicieron para que se termine... eso es otra historia. Y es que Jimmy Page, uno de los más grandes estafadores y cuenteros del rock inglés, sabe cómo marquetearse. Es un guitarrista de rock con buenos riffs y eso, pero no es mejor que Beck o Clapton. Apenas alguien le cuestiona o critica algo, Page sale con el cuco de “ooh, satánico, ocultista... misterioso... celta” y la gente se asusta y lo deja en paz. Es tan vendedor de sebo de culebra que hasta ha tenido el descaro de usar la muerte del hijo del vocalista Robert Plant y la de la del baterista John Bonham para “promocionar” su imagen y banda.

 Dicho esto, Led Zeppelin no es una banda mala. Tiene a John Bonham, un baterista espectacular que hacía temblar de envidia e inseguridad a cualquier otro, a Robert Plant, un vocalista que sabía aplicar una mezcla de blues y misticismo a su voz de alto rango, y a un bajista/tecladista llamado John Paul Jones, de perfil bajo, que siempre está manteniendo todo junto y cohesionado. La unidad de este disco es más que evidente en momentos creativos como “Black Dog”, un tema de alto voltaje con inicios y paradas que muestra la influencia de Chuck Berry para luego dar paso a un homenaje a Little Richard: “Rock and Roll” (Peter Grant, bravucón manager de la banda, solía ser el chofer de la limusina de Richard cuando éste iba a Inglaterra). Sandy Denny y Robert Plant se lucen en un dueto folk, “The Battle of Evermore”, que tiene referencias a “Lord of The Rings” (otra obra inflada y sobrevalorada de la literatura inglesa, sobre esta putearé más adelante), y claro, la joya del disco es “Stairway to Heaven”, tema que estará en el obituario de Page cuando este parta a mejor vida (“Fallece Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, los de 'Stairway to Heaven'). Decir que Page y Plant escribieron el tema ellos mismos es, de hecho, mentir.

Page es una experta urraca ladrona que roba riffs y acordes de aquí y allá y se las lleva a su nido. No es el único guitarrista que hace esto: Steve Miller también, pero Miller me cae más simpático. “Taurus”, tema de Spirit de 1968, fue profanado por Page para beneficio de “Stairway”.

El lado B presenta una estructura similar al A: rock del bueno y de vanguardia con “Four Sticks” y “Misty Mountain Hop”, balada folk con “Going to California” y un blues pesado y místico con el cover de Memphis Minnie “When the Levee Breaks”, de lejos el mejor tema del disco.

La banda muestra lo mejor de sí en todo el disco, no hay discusión en esto. La producción es impecable y oculta deficiencias que tanto Page como Plant pudieran tener en sus respectivos roles gracias a los efectos electrónicos, pero el resultado es satisfactorio y hasta ahora exitoso. Como los edificios Trump, podemos admirar su arquitectura pero al mismo tiempo criticar los métodos y las personas a cargo.

Sunday, March 17, 2024

La gran lista, un LP por año entre 1994 y 1954. Guía esencial para entender cómo se movió la música popular de occidente en cinco décadas. 

1962: Bob Dylan.

Hasta 1962, es decir, hasta la aparición de Bob Dylan en un sello discográfico tan importante como Columbia, la música popular de la radio, y la industria discográfica en general, solo tenía un propósito: entretener. Cuestionar el sistema capitalista norteamericano, el que acababa de ganar la guerra más brutal de la historia de la humanidad, era de “comunistas”, “anarquistas” o, yéndonos al racismo extremo: “de judíos y amantes de los negros”. La gente se olvida que en 1962 el rock and roll estaba enterrado por artistas hiperinflados y aburridos, y las bandas de auténtico sonido rebelde estaban limitadas a los sellos discográficos menores.

El joven Bob Dylan debuta con una colección de covers y un par de originales que sacude los cimientos de la juventud estadounidense. Aquí solo está Bob, su harmónica y su guitarra de palo (qué asombroso guitarrista acústico que es Dylan, es increíble que rara vez se mencione su destreza). La voz de Dylan es atrevida, nasal y tiene el objetivo de poetizar y contar historias. ¿Técnica o falsetto? Déjenselo a los negros, que ellos inventaron esa música. El joven Dylan buscaba triunfar en Nueva York y vaya que lo hizo. Luego de este disco, Dylan compondría más, mucho más, y 54 años después se llevaría el Nobel de literatura por sus letras. Así de buenas son. Llegarían álbumes fantásticos como Freewheelin' Bob Dylan, Blonde on Blonde, Highway 61 Revisited y tantos otros que ahora son más que importantes en la historia del rock and roll.

Como mencioné, en 1962 el rock and roll estaba muerto, había sido asesinado, pero Dylan le había dado un electroshock arraigado en el folk y el blues que lo resucitaría con su influencia: Byrds, Beatles, etc. Prácticamente todos los discos que se han venido mencionando.

Saturday, March 16, 2024

La Cuenta Regresiva de 40 años hasta el punto origen del término y género que nos hace vibrar hasta ahora a algunos, pero en el lejano pasado a millones.

1957: Here's Little Richard, Little Richard.

El primer LP de Little Richard debió haber sido el equivalente a una bomba atómica en la incipiente industria musical. Aquí estaba un pequeño hombrecito de Macon, Georgia, tocando el piano y cantando groserías acompañado de una banda frenética que quizás tendría su reflejo latino-cubano en la orquesta de Dámaso Pérez Prado.

Frenesí, sexualidad, violencia, gritos y en general una catársis hormonal juvenil que los oyentes estaban dispuestos a disfrutar y la industria a capitalizar. Ningún tema de su primer LP es “relleno”: todos valen oro. Fue quizás este el LP que técnicamente inició el sonido rock con “Tutti Frutti”, partiendo del boogie woogie pero acentuando más los beats 2 y 4 como si se tratara de una marcha castrense. Aquí ya no había marcha atrás: “Rip it Up”, “Jenny Jenny” y la favorita de Paul McCartney “Long Tall Sally” dejarían claro el “nuevo” sonido.

Thursday, August 31, 2023



Fans de Police: por un momento, piensen en lo que hemos estado escuchando desde que la banda se hizo famosísima en 1979. Si hay un disco del querido trío que pueda decir es un álbum cohesionado, sólido, bien armado, funky, entretenido, político, caliente, intenso y sobre todo trascendental es éste, Ghost In The Machine, aparecido en 1981 y el cual fué una partida dramática del sonido minimalista y reggae-punk que les había dado buenos resultados anteriormente. Las razones por las cuales la banda decidió experimentar tan radicalmente se ubican en la niebla del tiempo pero una cosa es cierta: en 1981, los Police empezaban a aburrirse unos de otros.

Sting se acercaba a los treinta y su matrimonio estaba camino al desastre. Su esposa, Francis Tomelin, estaba por dar a luz a su segundo hijo mientras que su marido bajista estaba sintiendo el ardor del amor a su mejor amiga, Trudy Styler. Señales de ese affair se notan en "Every Little Thing She Does Is Magic" (aunque se tratara de una canción de su periodo pre-Police con Strontium 90) y "Hungry For You," mientras que en "Demolition Man," Sting dejaba ver que la situación lo hacía sentir un perro, un infiel, un inmoral. Stewart Copeland y Andy Summers eran la extensión de su vida privada y las dos personas con las cuales pasaba más tiempo con las giras y las grabaciones, y ahí la compinchería se estaba agotando también. Sting se sentía muy solo y alienado. Pero caray, qué bien respondió a esa sensación negativa cantando y tocando. Su mejor periodo creativo, sin duda.

Sting se mudó a Irlanda para evitar pagar impuestos en 1980 y tuvo un encuentro cercano con la realidad de la violencia en la parte norte de ese país. De la visión de los paramilitares de la IRA peleando contra los soldados Británicos en las calles de Belfast nació la embrujadora y melancólica "Invisible Sun," que recibió el hachazo de la BBC por incitar a la revuelta. Bono la cantó con Police en la gira de Amnistía Internacional en 1986, antes de la separación temporal de la banda, y éste fue el empujón que Sting necesitaba para volverse un activista político y escribir la antipinochetista "They Dance Alone (Cueca Solo)" en 1987. Todo lo que Sting hizo con Amnistía Internacional denunciando las torturas y las violaciones a los Derechos Humanos tuvo su inicio con "Invisible Sun", aunque creo que los derechos humanos que Sting veía violarse a diario eran los suyos: se sentía una basura al intentar salvar su matrimonio con Francis, pero la pasión por Trudy no lo estaba quemando vivo... ya lo había chamuscado porque era correspondido.

Stewart Copeland escribió con Sting "Rehumanize Yourself," una rápida canción llena de efectos sonoros como sirenas de ambulancia y riffs de saxo atonales. En ella la situación tensa de "Invisible Sun" se acelera y especifica con la historia de un chico violento que al final se une al National Front por ser éste lo más cercano a una pandilla de delincuentes. El fantasma en la Máquina está presente como una reflexión ante la forma aberrante del comportamiento social, el cual incluye hasta a los mismos miembros de la banda. Andy Summers se lamenta de su soledad en "Omegaman" y Copeland le canta a su estrés en "Darkness", tema en donde se encuentra la frase más profunda de la discografía de la banda (pese a que no es de Sting): la oscuridad me hace buscar a tientas la llave de una puerta que está ampliamente abierta. Pero el álbum, cuyo título es el mismo del ensayo de Arthur Koestler, es sobre el descenso a los infiernos del pobre Sting, que dos años después sería coronado como "King of Pain".

Aquí la versión de "Every Little..." por Strontium 90 -proyecto de los miembros de la banda previo a Police-, con Sting y su guitarra de palo:








Ghost in the Machine fue grabado en Montserrat, en el Caribe, en los Air Studios de George Martin. Perfecto ambiente para incrementar el nivel de reggae en canciones como "One World (Not Three)," un tema bi-cordal netamente justiciero. No hace mucho, varias canciones grabadas por Sting como demos para el álbum fueron filtradas en la internet, y la sorpresa fue grande al darnos cuenta que el material pudo haberse incrementado y, por qué no, haberse lanzado un álbum doble. Así es, Ghost In The Machine pudo haber sido el gran doble LP de Police, su álbum blanco. ¿No me creeen? Escuchen esta canción que nunca llegó a ser lanzada:





"Don't Think We Could Ever Be Friends," es un poema de pasión a un amor secreto, y fue tan secreto que la canción no fue considerada para la versión final del disco. No estoy diciendo que el cuarto álbum de Police sea limitado, pero en este punto de la evolución de un artista rock, se impone la idea de lanzar una ópera magna. Bob Dylan lo hizo con el Blonde And Blonde, y Miles Davis con su Bitches Brew. El Ghost In The Machine fue creado en la etapa de madurez de la banda, que transitaba del entretenimiento a la seriedad, del baile a la reflexión, del alcohol a la hierba, de los veintes a los treintas, del grupo al solista. Los Police del Ghost no eran los mismos del Reggatta De Blanc, así como los Beatles del Abbey Road no eran los mismos del With The Beatles. Todo ocurría tan rápido si nos ponemos a pensar que solo hacía 12 años King Crimson ya hablaba del 21st Century Schizoid Man y Sting ya lo estaba encarnando.

Monday, March 20, 2023

My Time: A Boz Scaggs Anthology (1969-1997) (Columbia/ Legacy, 1997)

BOZ SCAGGS
se nos ocurre pensar que Boz Scaggs es un hombre de mundo. Tiene que serlo un tipo que estuvo dos semanas en la India perdido sin un pasaporte. Alguien a quien le ha pasado de todo en su vida y terminó aprendiendo mucho de ella. Naturalmente, lo aprendido se refleja en la riqueza y variedad de su obra; por la cual el ex-editor en jefe de la revista Rolling Stone, Ben-Fong Torres, considera a Boz "el hijo de la música más verdadera que America haya producido". Es un cantante y compositor de primer nivel, y esta caja de dos discos lanzada por la Sony es de lejos la colección que todo fanático de Boz Scaggs había estado esperando. La compilación de 1980, Hits!, es corta, incompleta y no le hace justicia a su variada obra. Porque Boz se pasea por los blues, el big-band sound, el R&B, el rock and roll, hasta ciertas formas de Jazz perdidas en el tiempo... hace lo que quiere porque siente que no hay que detenerse en ningún momento. Boz evoluciona y crece con cada disco que saca, mientras van pasando los años (as the years go passing by). El resultado: música atemporal, clásica, perfecta.

Después de haber estado como guitarra y voz en los dos primeros discos de Steve Miller Band, Boz Scaggs se retira aludiendo diferencias musicales (es decir, dos soles no pueden brillar en un mismo cielo). En 1969 Boz lanza su primer álbum solista homónimo bajo el sello Atlantic, incluyendo un espectacular blues de 13 minutos llamado "Loan Me A Dime" con Duane Allman en la guitarra slide. Brillante, escalofriante, potente, "Dime" es el himno no oficial de los mendigos del centro de San Francisco. Dicho tema fue co-producido por Jann S. Wenner, el editor principal de la revista Rolling Stone. Atlantic ha permitido que Sony la incluya en esta colección y se lo agrademos hasta ahora.

En lo que respecta a las posiciones Billboard, Boz siempre mantuvo un perfil bajo, a pesar de la calidad de sus temas. No son para cualquiera, pensaríamos. Para el álbum Boz Scaggs and Band, el tema "Runnin' Blue" fue una buena señal de que su performance iba, poco a poco, mejorando más hacia el R&B. "We Were Always Sweethearts", del Moments, es Soul-a-la-Motown cantada por un blanco con voz de negro. My Time, del 72, trajo a "Dinah Flo" con su melancólico coro femenino.

Billboard presentó en el puesto #2 de los álbumes a la obra clave de Scaggs, Silk Degrees, en 1976. La canción más popular, "Lowdown", tocó el puesto #3 de singles y es hasta ahora su mayor éxito. Aunque más tiende a R&B, "Lowdown" puede ser fácilmente catalogada como música disco: es muy bailable y tiene una pegajosa línea melódica. Dos baladas maravillosas vinieron junto con este éxito: "Harbor Lights" y "We're All Alone". Esta última llegó a ser un gran éxito por Rita Coolidge, amiga de Boz y colaboradora en los álbumes Moments y My Time.

Down Two Then Left
, del 78, no tuvo el tremendo éxito que tuvo Silk Degrees, pero tuvo dos canciones de fuerte pegada emocional, "1993" y "Hard Times". En 1980 se lanzó Middle Man, el mejor momento musical de Boz. "Jojo", "Simone" (esta es mi favorita), "You Can Have Me Anytime"* (con Carlos Santana a la guitarra) y "Breakdown Dead Ahead" son lo mejorcito del disco. No lanzaría material nuevo hasta 1988, con el álbum Other Roads. Donald Fagen, de Steely Dan, lo invita a participar en 1991 en un concierto de Soul en el Beacon de New York llamado The New York Rock N Soul Revue. Boz canta "Drowning In The Sea Of Love" y la ovación del respetable es la más intensa de la noche; pese a que Boz no es neoyorquino ni era la estrella principal del show.

Con Scaggs, uno se da cuenta de que en la vida hay tanto por hacer...  y nunca hay que olvidarse de vivir. Nuestra más profunda admiración a este músico, poeta, viajero, curioso, romántico... en fin, el prototipo de cool. Hace rato que él debería estar en el salón de la fama del Rock And Roll. Definitivamente. Y nosotros en CacaoRock no hablamos por hablar.

Wednesday, March 1, 2023


Fifty years is a reasonable long period of time to judge or
rate a record: to check how good it behaved throughout the decades, if it has influenced other works -although I believe that's not so important, since it's always been about how much it influenced you-, and maybe to drill down some melody we may have been humming along all this time.

Records like Dark Side Of The Moon are for some collectors like for normal people is to have food in the table or to own a car. You have to have it or else your life is worthless. Every once in a while getting an additional copy is good for you. With four decades on its shoulders and so many cultural changes that have happened since 1973, the collective sub-conscious has kind of forgotten how astonishing and groundbreaking this production is.




Noble successor of concept albums such as Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band and Tommy, The Dark Side Of The Moon was constructed using the same mold other Pink Floyd albums were made, such as Meddle and Atom Heart Mother. However, the Floyd picked a vast subject: life and death. The life and the artistic suicide of Pink Floyd's founder: the great Syd Barrett, of whom nobody knew if he was breathing or pulling daisies.

Darky
owes much from its success to the conditions it was recorded. London's Abbey Road was the studio, Alan Parsons the main engineer (who later complained of not making any royalties out of this album), and the four members of the band were the actual producers. They risked everything and they got what they deserved: The permanency of the album on Billboard's Top 200 albums from 1973 until 1988 (I personally bought the Peruvian cassette for the first time one year later).




Still today, it's one of the best selling compact discs on Amazon.com. It's a record each new generation has to discover, and it is for that reason that the album will never leave, just like the Beatles' or Mozart's music. 


In a sequence of nine (or ten) tracks, lyricist Roger Waters pens the story of a man (you or I) obsessing with time slowly pushing him toward his death. "Breathe" and "Time" are written almost in the same moderate beat. Between them, "On The Run", an intricate game of synthesizers, heartbeats and airport sounds where airplanes take off and crash. Richard Wright, the keyboard player, executes an instrumental called "Great Gig In the Sky", based on the ancient Egyptians' idea of the chariot that takes the dead to Paradise. Did I say ancient Egyptians? See the pyramids in the inner sleeve of the CD. See the pyramidal prism that decomposes the white light.

For the B side, Waters composes "Money", the best song written about the vile metal ever. There are references to Elton John buying a soccer team to Led Zeppelin buying an jet plane for themselves (Steve Miller Band's "Jet Airliner" probably wanted to follow that concept). "Money is the root of all evil today", sings David Gilmour, and we look back and we say... oh yeah. "Us And Them" is about the struggle of classes that helped creating part of Barrett's madness and a natural segue to "Money". "Any Colour You Like" is considered another reprise of "Breathe", and the idea of a quiet album about a screaming subject turns into reality in our ears. The album ends with "Brain Damage" and "Eclipse", two fascinating games of words about madness, love and relationships that made Roger Waters' wife cry when she listened to them for the first time. You might too if you get it.


Alan Parsons, chief engineer at Abbey Road Studios during the Darky sessions, talked during an interview in 1982 about how hard recording this album was. Pink Floyd wanted strange sounds to sound familiar to the listener. A cash register and a bag of currencies pulsing in 7/4 tempo, recorded on a tape that looped around the control room. Another room full with wall clocks hitting the hour, a beating heart that begins and finishes the symphony of life. It took them one year to finish the album, and when Pink Floyd left Abbey Road Studios, their brains couldn't function anymore. It was just like the Beatles after Pepper. The album drained all their creativity and their next project, something called Household Objects using sounds created without actual musical instruments, had to be dropped but some elements were found in their follow-up record which came out two years later: Another tribute to Syd called Wish You Were Here. For some, their real masterpiece.




Darky will always be available in Amazon.com.




More Floyd:

Ummagumma (Harvest, 1969): Still, the most spacey record of the sixties. Out of this Solar System.

Wish You Were Here (Columbia, 1975): A homage to guitar-vocalist-songwriter-leader of 1966 and 1967's Pink Floyd, Syd Barrett. Gilmour and Waters ask him to come back and join the band. But two guitars can't sound in the same amp, or can they?

Animals (Columbia, 1977): They got to be crazy. The ultimate conceptual album about failure of capitalism, the beginning of the end. In 2008 it became the unofficial anthem of the economy meltdown.

A Collection of Great Dance Songs (Columbia, 1981): In one record, the six most popular Pink Floyd songs. Adorable: "Money" played solely by Gilmour because EMI refused to give the song to Columbia.

The Wall (Columbia, 1979): the kick in the ass, from Pink Floyd to all the Punk generation. With lots of love.

Echoes (Capitol, 2001): Essential Pink Floyd, sequenced by Gilmour and Waters. Like previous albums, a tribute to the eternal Syd Barrett.


Sunday, February 12, 2023

Maxi-Single de 1987 que preveía el futuro a corto plazo en las discotecas de Europa.


Si antes 26 años eran una eternidad, ahora no son nada en el mundo de la música popular. Pareciera que, al menos desde nuestras trincheras, la música se hubiera estancado en un trance interminable de mediocridad: lo único que nos excita es la envoltura, el paquete que lleva el sonido. Las canciones ya no son el motivo principal de admiración de un artista, sino cómo se viste (Lady Gaga), en qué club se presenta (David Guetta), cuántos años tiene (Justin Bieber) o con quién se está acostando (Selena Gómez).



Foto de libreto del CD Best of Matt Bianco, 1990.

Single de 1986. Brillante.


Danny White, Basia Trzetrzelewska y Mark Reilly, 1984.

Uno puede darse cuenta que la música el 2012 está bien jodida cuando Madonna acaba de "cantar" en el Superbowl, un año después de que los Black Eyed Peas hicieran el ridículo en el mismo escenario; que la mejor cantante del momento, Adele, está en tratamiento de recuperación por una cirugía a las cuerdas vocales y que se retira de la música en cualquier momento, y que las mejores voces de los últimos 30 años, Etta James, Whitney Houston y Amy Winehouse, se hayan ido de pronto y dentro de un periodo breve, dejando un forado inmenso. Tiempos tristes estos.





Felizmente, para levantar la moral, está Matt Bianco si uno quiere arriesgarse. En 1988, el grupo (porque Matt Bianco es un grupo, no un solista; abordaré este detalle más adelante) tuvo un éxito relativamente grande en Estados Unidos con "Don't Blame It On That Girl", un número bailable que mezclaba el pulsante ritmo de Miami con una sutil vocalización británica. Pero Matt Bianco resultó ser un tesoro escondido en un océano de Top 100. Su música llega a donde Miami Sound Machine, por el lado latin pop, nunca pudo llegar, y a donde el smooth jazz jamás se atrevió a incursionar. De ahí a que sus álbumes sean, cada uno, una verdadera sorpresa.






El concepto de Matt Bianco nació cuando Mark Reilly, Danny White y Kito Poncioni se reunieron para crear música jazz-pop "globalizada". Quizás imaginaron que Matt Bianco era un "nombre clave de algún agente secreto británico que se queda de expatriado en el Caribe para hacer música y pasarla bien luego de alguna misión tortuosa en las congeladas planicies de la Siberia soviética", o quizás el nombre salió de la imaginación de Reilly, como si fuera un alter ego potencial. Llamaron a Basia Trzetrzelewska para que sea la vocalista y con ella grabaron el primer disco, mezclado por el exitoso productor Phil Harding, llamado Whose Side Are You On, el cual aquí ya hemos catalogado como una obra maestra. "More Than I Can Bear", una magistral balada, es regrabada con la voz de Basia adornándola por todos lados y se puede encontrar en algunas versiones posteriores del álbum.

Basia y Danny se enamoraron y dejaron Matt Bianco (es decir, dejaron solo a Mark Reilly) para trabajar en la carrera solista de la primera. Fue una buena decisión porque, tres años después, apareció de forma sutil y contundente Time And Tide bajo el sello Epic. Reilly decide continuar con Matt Bianco llamando a Mark Fisher, tecladista y genio de estudio. Junto a una pléyade de invitados, Reilly y Fisher lanzan una serie de discos apuntando al sonido latino pop de Miami Beach y el Caribe manteniendo un pie en el jazz y el pop suave apetecible al gusto inglés. Acertaron con Jenny Evans en la voz para el disco Matt Bianco del 86, el cual incluyó "Yeh-Yeh", un formidable y fresco cover de Georgie Fame & The Blue Flames.








Pero lo mejor llegaría en 1988 con Indigo, un disco totalmente latinizado que tiende a convertirse en álbum de cabecera y uno de los pocos casos en los que Emilio Estefan acerta produciendo un tema: "Don't Blame It On That Girl" se convierte en el  mayor éxito de Matt Bianco y sus claros sonidos de metales y piano montuno inundan muchas radios y discotecas. "Good Times" también atrae a los radioescuchas, pero es "Say It's Not Too Late", continuación natural de "More Than I Can Bear", la verdadera estrella del disco. Indigo en CD suena muy, muy bien. En vinilo, mejor todavía.

Matt Bianco exactamente no es un grupo sino una idea, un producto musical. Funciona en la imaginación del oyente: uno puede decirle a alguien quien nunca ha oído hablar de "Matt Bianco" que se trata de un cantante británico radicado en Miami o en Barbados que tiene una orquesta sensacional. También se puede decir que es un grupo sólido, o un dúo, o la banda de soporte de Basia en sus primeros años de carrera. Las posibilidades son ilimitadas y son nuestras, las de los oyentes.





Los discos siguieron apareciendo y sus producciones impecables sorprendían a mercados en Asia y Oceanía, mas no en los Estados Unidos ni Europa. Matt Bianco es muy querido en Japón e Indonesia, donde recientemente se presentaron en el festival de Jazz de Jakarta. Se trata de música entretenida, y no hay más vueltas que darle ni tres pies de gato que buscar. Son capaces de hacernos levantar las cejas al oír un cover como el de "What A Fool Believes", o hacernos oír más de una vez temas como "Anna Marie".






En el año 2004, Basia y Danny White se volvieron a encontrar con Mark Reilly y grabaron una secuela a aquel magistral debut, el Matt's Mood, que los encontró con veinte años encima, a los tres, y les dio una oportunidad más para tocar juntos. Basia, con una carrera muy respetada aunque irregular, quizás necesitaba un empujoncito de la nostalgia. Funcionó.





















En general, Matt Bianco responde muy bien en fiestas europeas o euro-asiáticas donde falte un toque caribeño, o donde la audiencia no esté lista para sonidos completamente afro-latino-caribeño-americanos. Intenten con "Don't Blame It On That Girl", verán que la fiesta se arma. Los fanáticos de Matt Bianco, pocos pero distribuidos en todo el mundo, saben de lo que escribo.













Thursday, February 9, 2023



The Look Of Love - The Burt Bacharach Collection (Rhino, 1998)

Rhino Records lanzó en 1998 esta colección de las canciones compuestas por uno de los músicos más creativos que ha dado Estados Unidos, Burt Bacharach.

Nacido en Kansas City en 1928, Burt se inició trabajando como compositor a sueldo en el famoso Brill Building. En 1969 Ganó dos premios Oscar por la partitura de la película Butch Cassidy And The Sundance Kid y por la canción Raindrops Keep Falling On My Head.

Estuvo nominado algunas veces más, por "Alfie" -de la película del mismo nombre- en 1967 "The Look Of Love" -de la película Casino Royale- en 1968 y ganador en 1981 por "Arthur's Theme", de la película Arthur.

Esta caja de 3 CDs es el mejor lanzamiento de Rhino sobre un artista determinado en toda la historia de la compañía, al crear por primera vez una colección de las canciones de Burt Bacharach interpretadas por los artistas que las hicieron éxitos y, en algunos casos, obras esenciales de la música popular. Entre 1958 y 1970, Burt compuso junto al letrista Hal David obras maestras como "This Guy´s in Love With You", "Any Day Now (my beautiful bird)", "What The World Needs Now Is Love", "Raindrops Keep Falling On My Head", "Knowing When To Leave" y "Close to You", ésta última a cargo de Carpenters, herederos de la tradición Bacharach en los setentas.
Cabe destacar la canción "Wives and Lovers", que es una de las apologías más elegantes a la infidelidad. La canción más preciosa y llena del estilo Bacharach de la caja es "Alfie" (de la película del mismo nombre, de 1966, con Michael Cane como protagonista) interpretada por una de las mejores voces blancas de la historia: Cilla Black. Únicamente esta canción justificaría la adquisición inmediata de esta caja de pandora.

Friday, August 12, 2022


GIT (Interdisc, 1984), GIT (Interdisc, 1985), GIT (Interdisc, 1986)

GIT (Acrónimo de Guyot, Iturry y Toth) Dícese de la banda que, a mediados de los ochentas en Sudamérica, sonaba así:







Véase los años en que los tres primeros discos de GIT aparecieron y un choque eléctrico de nostalgia nos caerá a todos los que recordamos con cariño a esta banda que competía por la preferencia del público argentino con monstruos como Soda Stereo, Charly García y los Fabulosos Cadillacs (¡Hey, no sólo público argentino sino sudamericano también!). 

En Lima los descubrimos gracias a la onda expansiva que trajo Charly García en 1984 con sus Modern Clix y Piano Bar. Los miembros de GIT, el guitarrista Pablo Guyot, el baterista Willy Iturri y el bajista y cantante Alfredo Toth habían sido músicos de sesión de Piano Bar y previamente del cantante Raúl Porchetto, y tenían pasta para iniciar una carrera como grupo. Triunfaron rotundamente en México, Chile y Perú pero siempre bajo la sombra vigilante y tamizadora de Soda Stereo, hasta ahora la mejor banda de rock latino.




Tal como lo cantaron en la canción "Tarado de Cumpleaños," del tercer LP, "no los vimos" como eran en su momento, y eso que los pasaban por la radio "una y otra vez". A pesar de haber grabado un segundo disco desastroso, producido por Gustavo Santaolalla y con una batería cuya tarola sonaba como a lata (o como si estuvieran martillando en la casa de al lado, como dijo mi padre una vez), supieron moverse bien y colocar su sonido en la FM de países como el Perú. GIT era la versión sanitizada y normalizada de la new wave argentina con un exagerado aire a lo Police. Si estos últimos tenían a la  "Roxanne," GIT tenía a otra prostituta, "Ana", y también la calle era su lugar. Para contar la historia de la amiga del pordiosero, se inspiraron en los arpegios y línea de bajo de "Message In A Bottle." Al principio, los chicos de la banda tenían historias urbanas que contar con mucho más sentido que las incoherencias y vaguezas de la lírica de Soda Stereo, pero con mucho menos efectismo (si hay algo de evolución en GIT, es en la lentamente progresiva abstracción lírica).

Dudo que Alfredo Toth haya usado maquillaje de la misma forma que Gustavo Cerati o Miguel Abuelo en un escenario, aunque aparecía en los escenarios vestido como arquitecto o diseñador de interiores gay. Aquella "sinceridad lírica" pasaría a convertirse luego en una abstracción forzada, al notar que Soda Stereo y su corriente vendía más LPs.

Los tres discos, lanzados anualmente entre 1984 y 1986, son muy similares entre sí y a diferencia de la batería latosa del segundo, no hay una evolución de sonido ni intento de madurez, lo cual en esos años era algo que para las radios era prescindible. Era música con el firme y solemne propósito de entretener, y GIT era más que entretenido. El maestro Charly García produjo el primer disco, grabado en Ibiza, y les dió la palmada inicial, deseándoles suerte. El sonido es minimalista: guitarra, bajo y batería al grano y sin mucho efecto o complicación, salvo flanger aquí, reverb allá, un saxofón en "Roca de Ibiza," etcétera. Verso-coro-verso-solo-verso-coro y listo, siguiente canción. Pero en aquel entonces, al igual que ahora, reconocimos el talento de la banda y los admiramos por ser entretenidos y generar melodías y ritmos pegajosos. El primero tenía "Viento Loco" y "El Juego Comienza," que son dos canciones sobre la angustia del adolescente ante el futuro. Alfredo Toth ya tenía poco más de 33 años cuando la banda se formó pero su lírica y voz lograban llegar a la juventud que terminaba la secundaria, empezaba la carrera universitaria y encontraba los obstáculos de la vida, que en esa época eran más numerosos y peligrosos que un desengaño amoroso o no poder ir a ver a un concierto.

GIT se movía bien en las radios, LPs y cassettes, y eran el equivalente a tener un hermano o hermana mayor que te hacía sentir bien si por alguna razón no tenías fiesta a donde ir y te llevaba a comer una pizza con un milk shake. Ese es el efecto de la canción "Aire De Todos," del segundo disco: a la larga todos estamos en el mismo mundo, y nadie está solo. ¿Qué lindo, no? No es fácil cantar una canción así y hacer a la gente creer en un mundo mejor. Con los años, nos hemos vuelto más cínicos y ahora GIT -desafortunadamente- es sólo un recuerdo.


Una canción funky y con punche, inspirada quizás en "Material Girl" de Madonna y llamada "Es Por Amor" abría el tercer álbum, abstracto como su portada y sin rumbo definido. Pablo Guyot demostraba su guitarreo distorsionado pero a bajo volúmen, dando la idea de que se encontraba lejos de donde los otros dos estaban tocando. Él recibía la influencia de Edge y Andy Summers, y la aplicaba para canciones como ésta y "Tarado de Cumpleaños," otro número rockero sin significado alguno: como se mencionó anteriormente, la banda estaba buscando el éxito con líricas incoherentes pero agradables al oído de la misma forma que Soda Stereo lo hacía, con mucho más éxito. "Buenas Noches Beirut" comentaba el ajeno problema del Medio Oriente en un tono sombrío y misterioso, al estilo de "In The Air Tonight" de Phil Collins. GIT y Soda Stereo intentaban cerrar la brecha entre el rock en español y el británico de los ochentas, aunque con el tiempo nos dimos cuenta que esa brecha no era tan grande, y probablemente nunca existió, salvo en los balances trimestrales de las disqueras.
 

El fin de GIT se vino rápido con dos discos muy pobres: Primera Sangre y un tiro de gracia llamado Distorsión. Problemas con la fama, la arrogancia, el alcohol y la dejadez provocaron el fin de la banda hacia 1994. Pero los tres primeros, aunque para algunos sean malos, son inolvidables... bueno, al menos para mí.

Disclaimer

This is not your common radio station and we're 100% sure you won't find anything like this anywhere else. CacaoRock Online Radio is a non profit online radio station.

Copyright Disclaimer under Section 107 of the copyright act 1976, allowance is made for fair use for purposes such as criticism, comment, news reporting, scholarship, and research. Fair use is a use permitted by copyright statute that might otherwise be infringing. Non-profit, educational or personal use tips the balance in favor of fair use.