The Beatles Anthology 2 (Apple, 1996)
The Beatles Anthology 3 (Apple, 1996)

Septiembre de
1991 vio aparecer este disco, el segundo de un power trio de Seattle que
llevaba dentro mucha frustración, amargura y desolación, el 90% de todo esto
concentrado en su guitarrista y vocalista Kurt Cobain, quien expresaba el humor
de la generación de aquel entonces que estaba graduándose de la secundaria para
entrar al mercado laboral de una Seattle en recesión. Para colmo el clima de la
ciudad no ayudaba mucho: llueve como mierda y la gente no tiene mucho que hacer
más que quedarse en sus viviendas horneándose y deprimiéndose más y más.
Ese es en líneas generales el contexto en el cual Nevermind apareció: Geffen Records estaba encantado con el resultado final del álbum, mezclado por Andy Wallace después de varias intentonas fallidas, y con aquel primer esbozo de éxito: “Smells Like Teen Spirit”, canción que “hizo” y “deshizo” a Cobain pero que puso a la banda en el panteón de la fama y fortuna. Lo único que cambió para Cobain fueron sus dealers de heroína y la gente que antes lo había rechazado e ignorado ahora lo buscaba con insistencia. Su suicidio en abril de 1994 representó el fin de la era dorada del rock and roll rebelde en las listas de popularidad; pero ni Cobain pudo matar la semilla que dejó plantada en tanta gente. Digan lo que digan, Nevermind fue el disco más influyente de la década de los noventas.
1986: The Queen Is Dead, The Smiths.
El mejor LP de la historia del rock británico o el más exitoso experimento de marketing underground. Sea lo que fuere el álbum de los Smiths aparecido en 1986 fue su consagración: un single contundente llamado “Big Mouth Strikes Again” causó furor en las emisoras de radio sin que la banda tenga que sacrificar su identidad o estilo, mucho menos su audiencia base. Quedaba claro que Morrisey (vocales) y Johnny Marr (guitarras) eran los putos amos del sonido de Manchester y su influencia se sintió a nivel mundial. En el 2003, los cuatro discos de la banda aparecieron en la lista de los 500 más grandes álbumes de la historia del rock en la revista Rolling Stone, pero esto no hubiera ocurrido sin Queen is Dead.
Morrisey
aplicó a la banda una fuerte postura anticapitalista y proto-alternativa que
invitaba a la gente a prestarle atención ya que mucho aspaviento no hacía:
sabíamos que era neutrosexual y tenía un aspecto andrógeno, y también nos
encantaba el sonido de la guitarra de Marr. De pronto la banda se disolvió y
muchos nos quedamos sin la oportunidad de verlos juntos, creándose una leyenda
que es cada vez más grande a medida que menos se habla de la banda. Morrisey,
por otro lado, es una presencia constante en las noticias y los equipos de
sonido de muchos mexicanos.
El cuarto LP
de Led Zeppelin, aún sin título, es el equivalente en arquitectura a uno de
esos hoteles construidos por la inmobiliaria Trump: enormes, majestuosos, con
habitaciones cómodas y lujosas y mucho enchapado en oro, pero cómo se construyó
y qué triquiñuelas se hicieron para que se termine... eso es otra historia. Y
es que Jimmy Page, uno de los más grandes estafadores y cuenteros del rock
inglés, sabe cómo marquetearse. Es un guitarrista de rock con buenos riffs y
eso, pero no es mejor que Beck o Clapton. Apenas alguien le cuestiona o critica
algo, Page sale con el cuco de “ooh, satánico, ocultista... misterioso... celta”
y la gente se asusta y lo deja en paz. Es tan vendedor de sebo de culebra que
hasta ha tenido el descaro de usar la muerte del hijo del vocalista Robert
Plant y la de la del baterista John Bonham para “promocionar” su imagen y
banda.
Page es una experta urraca ladrona que roba riffs y acordes de aquí y allá y se las lleva a su nido. No es el único guitarrista que hace esto: Steve Miller también, pero Miller me cae más simpático. “Taurus”, tema de Spirit de 1968, fue profanado por Page para beneficio de “Stairway”.
El lado B presenta una estructura similar al A: rock del bueno y de vanguardia con “Four Sticks” y “Misty Mountain Hop”, balada folk con “Going to California” y un blues pesado y místico con el cover de Memphis Minnie “When the Levee Breaks”, de lejos el mejor tema del disco.
La banda muestra lo mejor de sí en todo el disco, no hay discusión en esto. La producción es impecable y oculta deficiencias que tanto Page como Plant pudieran tener en sus respectivos roles gracias a los efectos electrónicos, pero el resultado es satisfactorio y hasta ahora exitoso. Como los edificios Trump, podemos admirar su arquitectura pero al mismo tiempo criticar los métodos y las personas a cargo.
La gran lista, un LP por año entre 1994 y 1954. Guía esencial para entender cómo se movió la música popular de occidente en cinco décadas.
1962: Bob Dylan.
Hasta 1962, es decir, hasta la aparición de Bob Dylan en un sello discográfico tan importante como Columbia, la música popular de la radio, y la industria discográfica en general, solo tenía un propósito: entretener. Cuestionar el sistema capitalista norteamericano, el que acababa de ganar la guerra más brutal de la historia de la humanidad, era de “comunistas”, “anarquistas” o, yéndonos al racismo extremo: “de judíos y amantes de los negros”. La gente se olvida que en 1962 el rock and roll estaba enterrado por artistas hiperinflados y aburridos, y las bandas de auténtico sonido rebelde estaban limitadas a los sellos discográficos menores.
El joven Bob Dylan debuta con una colección de covers y un par de originales que sacude los cimientos de la juventud estadounidense. Aquí solo está Bob, su harmónica y su guitarra de palo (qué asombroso guitarrista acústico que es Dylan, es increíble que rara vez se mencione su destreza). La voz de Dylan es atrevida, nasal y tiene el objetivo de poetizar y contar historias. ¿Técnica o falsetto? Déjenselo a los negros, que ellos inventaron esa música. El joven Dylan buscaba triunfar en Nueva York y vaya que lo hizo. Luego de este disco, Dylan compondría más, mucho más, y 54 años después se llevaría el Nobel de literatura por sus letras. Así de buenas son. Llegarían álbumes fantásticos como Freewheelin' Bob Dylan, Blonde on Blonde, Highway 61 Revisited y tantos otros que ahora son más que importantes en la historia del rock and roll.
Como mencioné, en 1962 el rock and roll estaba muerto, había sido asesinado, pero Dylan le había dado un electroshock arraigado en el folk y el blues que lo resucitaría con su influencia: Byrds, Beatles, etc. Prácticamente todos los discos que se han venido mencionando.
1957: Here's Little Richard, Little Richard.
El primer LP de Little Richard debió haber sido el equivalente a una bomba atómica en la incipiente industria musical. Aquí estaba un pequeño hombrecito de Macon, Georgia, tocando el piano y cantando groserías acompañado de una banda frenética que quizás tendría su reflejo latino-cubano en la orquesta de Dámaso Pérez Prado.
Frenesí, sexualidad, violencia, gritos y en general una catársis hormonal juvenil que los oyentes estaban dispuestos a disfrutar y la industria a capitalizar. Ningún tema de su primer LP es “relleno”: todos valen oro. Fue quizás este el LP que técnicamente inició el sonido rock con “Tutti Frutti”, partiendo del boogie woogie pero acentuando más los beats 2 y 4 como si se tratara de una marcha castrense. Aquí ya no había marcha atrás: “Rip it Up”, “Jenny Jenny” y la favorita de Paul McCartney “Long Tall Sally” dejarían claro el “nuevo” sonido.
My Time: A Boz Scaggs Anthology (1969-1997) (Columbia/ Legacy, 1997)
Después de haber estado como guitarra y voz en los dos primeros discos de Steve Miller Band, Boz Scaggs se retira aludiendo diferencias musicales (es decir, dos soles no pueden brillar en un mismo cielo). En 1969 Boz lanza su primer álbum solista homónimo bajo el sello Atlantic, incluyendo un espectacular blues de 13 minutos llamado "Loan Me A Dime" con Duane Allman en la guitarra slide. Brillante, escalofriante, potente, "Dime" es el himno no oficial de los mendigos del centro de San Francisco. Dicho tema fue co-producido por Jann S. Wenner, el editor principal de la revista Rolling Stone. Atlantic ha permitido que Sony la incluya en esta colección y se lo agrademos hasta ahora.
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| Foto de libreto del CD Best of Matt Bianco, 1990. |
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| Single de 1986. Brillante. |
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| Danny White, Basia Trzetrzelewska y Mark Reilly, 1984. |