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Thursday, July 14, 2011








La Teta Asustada (Claudia Llosa, 2009)


Como buen peruano, cargado de miedos y acomplejado, yo pensaba lo que muchos de mis compatriotas habían estado "sugiriendo" durante estos últimos días: que La Teta Asustada de la directora Claudia Llosa no iba a ganar el Oscar porque quizás no era tan buena como en otros festivales de cine habían creído que era, o porque las demás candidatas son mucho mejores. Típico pensamiento de selección de fútbol peruana a mediados de eliminatoria. Tenía que verla para sacarme el clavo y tener mi propia opinión y, una vez que lo hice, descubrí que es una película redonda, simbólica, perfecta. No sólo por lo que se vé en el ecran, sino también por cómo el público reacciona: con perplejidad, con curiosidad, y siempre soltando algún comentario hiriente hacia la actriz principal o la directora y por último hablando de algo que no saben.


Porque así ha sido siempre en el Perú, y los años del terrorismo fueron la somatización de una infección terrible que nos dejó un trauma colectivo brutal del cual aún no nos reponemos. El movimiento terrorista Sendero Luminoso y sus estrategas entendieron que el Perú tenía arraigado en sí un colonialismo endémico que había que arrancar de raíz, creando un estado pseudo-maoísta. Comprendieron que había que boicotear elecciones y asesinar a sangre fría a las autoridades y a la población que se les opusiera para así crear un "vacío de poder". Todo esto pasaba no en Lima sino allá, en las montañas de la sierra, lejos del urbanismo de la capital. Sendero Luminoso era mucho más difícil de vencer que otras organizaciones terroristas al saber mimetizarse entre la población, emplear mujeres que habían sido por años abusadas por sus maridos y/o el sistema y que no le tenían miedo ni asco a la sangre ni a la muerte al haber matado vacas y pollos por toda su vida. ¿Aquellos campesinos que se oponían a Sendero o colaboraban con la policía o el ejército? No eran más que perros rabiosos que había que liquidar y mostrar en las calles de los pueblos andinos con letreros escritos en sangre.

Y otra cosa más: a Sendero Luminoso no se le consideró como una amenaza seria sino hasta que empezaron a detonar carros bomba y a asesinar en Lima a dirigentes como María Elena Moyano en 1992. Hasta antes de esos crímenes capitalinos, Sendero Luminoso era un terrorismo "lejano"; tanto así que la idea de una condena por traición a la patria, incluyendo la pena de muerte, era una exageración judicial. Después de la explosión del carro bomba en la zona residencial de Miraflores (en la calle Tarata) en julio de 1992, La población limeña se dio cuenta que estos ya estaban por dar "el gran salto" y que podía ser demasiado tarde.

El Ejército del Perú, al mando de un inepto como el presidente Alan García, no estaba listo para enfrentar un enemigo así -igual de complicado que los insurgentes en Irak o el Talibán en Afganistán para el Ejército Norteamericano- y al ir a combatir a Sendero, se cometieron muchos abusos contra la población campesina. Se mató, se violó y se ocultó mucho. Pero los muertos, al igual que los traumas, hablaron por sí solos al ser descubiertos en fosas comunes llenas de ellos, sin poder ser identificados. La década de los ochentas fue terrible para el Perú, y la verdad es que a veces no sé de dónde sacan algunos nostálgicos que "recordar es volver a vivir". Volver a morir, querrán decir. El gobierno de Alberto Fujimori logró vencer a Sendero Luminoso y al otro grupo terrorista, el MRTA, y reducirlo a pequeños grupos en la selva, pero el daño ya estaba hecho.




Claudia Llosa (112)


Claudia Llosa, directora del film.

La Teta Asustada podría ser la secuela no oficial de La Boca Del Lobo (Francisco Lombardi, 1988), en donde una patrulla de elementos uniformados -ni los guionistas ni el mismo director sabía si eran policías, marinos o del ejército- toma el control de un pueblo recientemente atacado por Sendero Luminoso y, al ver cómo Sendero acechaba aparentemente a sabiendas de todos los movimientos de la patrulla, su comandante decide acribillar a toda la población. Antes de dicho genocidio, un soldado viola a una campesina pero sus superiores lo protegen de la indignación y sed de justicia de los pobladores.


En Teta, Fausta (Magaly Solier) es la hija de una mujer violada durante la guerra que decide protegerse de cualquier posible ataque sexual al introducirse una patata en su sistema reproductor. Está segura, al igual que sus demás familiares, que el terror le ha sido transmitido cual virus a través de la leche materna. Simbologías hay muchas y en cada momento de la película, todas relacionadas con los traumas de la guerra y el sufrimiento. La pobreza, aunque presente, pasa a un segundo plano. Hay una miseria emocional con la cual lidiar que es mucho más grande que la económica: la económica se arreglaría con Alejandro Toledo o con Alan García nuevamente en el gobierno (estoy siendo irónico).


Fausta, cual el Fausto de Goethe, pareciera haber hecho un pacto con el diablo al trabajar para éste a cambio de dinero para poder llevar a su madre muerta a ser enterrada en Ayacucho, a regresar a la tierra que la vio nacer. El "diablo" está encarnado en una señora de la alta sociedad limeña cuyo marido, oficial del Ejército, murió durante la guerra contra el terrorismo. La doña es pianista y se ha dado cuenta que Fausta canta en quechua y de forma divina; sin embargo, los miedos y el tubérculo son los propios demonios personales de Fausta, quien los protege, pero a la vez éstos le impiden ver cómo la gente se aprovecha de ella, así como alcanzar una potencial felicidad futura, que por lo visto es alcanzable: en Manchay, el barrio pobre donde vive, la gente sigue con su vida con lo que puede y ya hay señales de un país avanzando hacia algo estable. Como ya lo mencioné, ser pobre aquí es lo de menos, como también el buscar a los responsables de la violencia brutal de hace veinte años: los "sinchis" y los "senderos" no están por ningún lado. El miedo también hace que Fausta se olvide de entender sus verdaderos motivos para tener una patata huésped y viva una vida reprimida; por más que sus amigos y parientes traten de hacerle ver que su trauma literalmente la está matando.


Si los peruanos en general no queremos identificarnos con una chola con papa adentro, es porque no queremos ver nuestra propia realidad: ésto según Claudia Llosa, cuyo guión es muy inteligente y lleno de pistas y preguntas. Hemos estado esperando una película así desde mucho tiempo, algo que nos ponga a celebrar nuestra peruanidad sin un logo de "Inca Kola" o "Cerveza Cristal" en medio y cuestionarnos sin miedo a ser censurados o a que nos llamen comunistas, antipatriotas o resentidos. Dicha celebración es el verdadero triunfo del film, mucho mayor que un premio en Hollywood, Berlín o La Habana.


La Teta Asustada (o The Milk Of Sorrow en inglés) es una gran, gran película y pone a Claudia Llosa como una directora a seguir: experta en retratar imágenes y simbología andina y muy consciente de que no está dispuesta a trabajar como su tío Luis Llosa, buscando a Sylvester Stallone y a Jennifer López parar hacer un blockbuster o haciendo telenovelas de exportación. Creo que eso a la señora Llosa no le interesa en lo absoluto. Lo suyo es mostrar la realidad del ande peruano, aquella que en los circuitos de cine y TV limeños está totalmente relegada, y eso la hace sentir realizada. Con Teta nos hace ver lo compleja que es la realidad peruana, tan compleja que una fantasía como ésta apenas roza sus bordes, pero al mismo tiempo nos invita a seguir buscándola de manera introspectiva, dentro de nosotros mismos.

Sunday, July 10, 2011









Facundo Cabral ha muerto asesinado ayer y Latinoamérica una vez más sacó a relucir su pobreza. No hablo, claro, de la pobreza económica sino de la pobreza total en la que se encuentra. Un cantante sencillo, un poeta único, fue acribillado a balazos "por error" (las balas iban dirigidas al empresario que lo había traído a Guatemala). Si alguna vez Cabral había tratado de hacernos ver lo pequeños que somos y no le habíamos prestado atención, pues con su muerte lo logró. Ayer entró al panteón de los héroes musicales asesinados trágicamente, donde están Jorge Cafrune, Víctor Jara, John Lennon, Marvin Gaye, Sam Cooke y "Dimebag" Darrell de Pantera. Facundo Cabral murió y la música cantada en español es más pobre, más mísera, que nunca.


Pero Cabral no era exactamente un cantante, digamos, "estándar". Su lírica iba más apegada a la prosa poética, solía recitar -más que cantar- con una profundidad jovial que no se había oído jamás en ningún cantante "serio" (Cabral recurría siempre a la simplicidad, jamás se complicaba la vida). Supongo que por su sabiduría y sensatez debe haberse creado más de un enemigo. Curiosamente no fue ninguno de ellos quien lo mató, sino unos simples sicarios que dispararon al cuerpo equivocado, buscando un ajuste de cuentas con un empresario guatemalteco, quien sobrevivió al atentado. 


Aquellos asesinos del cantante andan sueltos en Guatemala, y le han callado la voz a un gran argentino; aunque parafraseando a Atahualpa Yupanqui, "cantor que cante a los pobres ni muerto se ha de callar, porque donde vaya a parar el canto de ese cristiano, no ha de faltar el paisano que lo haga resucitar", uno se da cuenta que la voz persiste. El mensaje de Cabral es eterno.


En verdad perderia golpes de tecla inútilmente contando todo lo que hay que contar sobre Facundo Cabral. La Internet ahora está llena de él, así como nuestra memoria. Pero, en fin, les dejo esta entrevista que encontré en YouTube, realizada por el periodista peruano César Hildebrandt en 1998.












Sunday, June 19, 2011

Nevermind (DGC, 1991)
NIRVANA


En unos doscientos años, cuando todos los que estén leyendo esto estarán descomponiéndose al igual que el cadáver de Kurt Cobain, líder de Nirvana, la gente seguirá escuchando a su banda con oídos muy atentos y, lo más probable, con una calidad de sonido infinitamente superior a la de los chuscos discos compactos, cassettes y LPs con los que descubrimos Nevermind, un disco que no sólo definió a una generación (la "X"), sino que a punta de ruido sacó a la luz una gran verdad. Vamos a hablar de dicha verdad en un rato. Primero, disfrutemos de la banda:














"Breed"




Era un fin de semana de marzo de 1992 y quien escribe estudiaba ingeniería electrónica en la Universidad Ricardo Palma de Lima. Tenía muchos problemas con las matemáticas y, sobre todo, me molestaba la idea de que iba a terminar siendo un telefonista jala-cables para cualquier contratista de la compañía telefónica. Felizmente eso no ocurrió para mí, pero sí para muchos que se graduaron varios años después, y terminaron agradeciendo el tener un trabajo y pasarse el resto de su vida haciendo algo que no les gusta. En fin, me encontraba en una discoteca del distrito de San Isidro en Lima y, de pronto, la música electrónica se detuvo para dar paso a un trío punk que saturó los parlantes del local. Nunca había escuchado un tema así en un club chic o "exclusivo" en donde la gente se vestía bien para ir a bailar, tomar alcohol y demostrar que sus papis ganaban más que otros papis. El sonido de Nirvana y su "Smells Like Teen Spirit" era bastante agresivo como para ser tocado en un lugar público ante una audiencia más o menos "segura", pero era tan impresionante que no habían excusas para no oírlo, al menos por curiosidad. El tema gozaba de una espontaneidad que sólo la había escuchando antes en música de heavy metal en vivo, pero "Teen Spirit" no era una canción grabada en un concierto: era la siguiente fase en la historia del Rock And Roll, y le daba a éste un par de cojones que había perdido hacía un buen tiempo, gracias a la radio y al Status Quo. Cobain estaba tocando guitarra como él quería que sonara, atacando las cuerdas mientras criticaba la ya tantas veces criticada sociedad; sólo que esta vez alguien lo hacía con mucho, mucho talento. Hacía lo que le gustaba y utilizaba la electricidad de su guitarra y la estridencia de su voz para despertar a las masas. Al mismo tiempo, Cobain combatía en una guerra consigo mismo de la cual no saldría triunfante.


Lo primero que hice al día siguiente fue tratar de saber quiénes eran aquellos músicos, puesto que el rotundo tema era uno de esos que impactan y no se van. Esto sólo ocurre con los grandes: Beatles, Stones, Floyd, Ramones. Nirvana estaba más cerca a los Ramones que de los Beatles, pero Cobain había escuchado muchísimas veces el Meet The Beatles antes de componer su "About A Girl" (del disco anterior, Bleach). De más está decir que los alaridos de Cobain son similares a los de John Lennon en su magnífico Plastic Ono Band. Kurt Cobain era fanático del rock de los setentas y las guitarras de las bandas Boston y Killing Joke (cuyo tema "Eighties" fue fotocopiado para "Come As You Are"), aunque Cobain fue en vida comparado frecuentemente con Lennon, lleva en él mucho más de Syd Barrett, el malogrado fundador de Pink Floyd: una mente genial y a la vez autodestructiva y poco prolífica, capaz de hipnotizar a todo oyente con música muy, muy bella.





En el Perú, la fábrica de discos El Virrey editó el cassette de Nevermind y para mí escucharlo fue toda una experiencia: así como hay gente que recuerda, por ejemplo, el lugar y momento en que por primera vez escucharon el Sgt. Pepper, vieron Star Wars o leyeron Cien Años de Soledad, así recuerdo yo la primera vez en que escuché Nevermind, de lejos el álbum más importante de los últimos 20 años y, al igual que El Quijote, el principio y fin de un género artístico. Nada sería igual después de Nevermind y menos después de la muerte de Cobain.


El éxito de Nevermind se basa en el sufrimiento de Cobain, el cual convirtió sus penas en arte y la gente se identificó con él como nunca antes se habían identificado con músico alguno: Cobain era hijo del divorcio, del alcoholismo y de una familia fragmentada por la situación económica de Estados Unidos, que no ayudaba para nada a los de su clase, la clase media desempleada, que iba creciendo cada vez más y más gracias a las políticas del presidente George H.W. Bush, quienes llevaron al país a una recesión bárbara hacia 1992 (su hijo lo haría también 16 años después).





En Seattle, Washington, el estar desempleado implicaba vestir camisas de franela, pantalones vaqueros desgarrados y zapatos de leñador y quedarse hasta tardísimo en la noche en bares y clubes nocturnos, esperando a que deje de llover. De más está decir que el sonido de Seattle, del cual Nirvana es el mejor representante, está basado en una depresión y nihilismo profundos y bastante justificados, aunque evitables. Cobain era el representante perfecto del estudiante de secundaria desplazado y vapuleado. De aquel solitario chico extraño que dibuja los logotipos de sus bandas favoritas y escribe líricas para canciones de conciertos imaginarios. Él era uno de los nuestros, y le fastidiaba mucho saber que los mismos chicos que lo acosaron en la escuela adoraban su música. Ironías de la fama.


Nirvana, luego de un moderado éxito con Bleach en 1989, firmó con la disquera DGC y su álbum Nevermind, que fue mezclado varias veces hasta obtener la perfección con el trabajo de Andy Wallace y Butch Vig, salió tímidamente a la luz un 24 de septiembre de 1991. Hacia Noviembre, las radios ya tocaban de cuando en cuando ese nuevo "tema metalero" de la "nueva banda de Seattle". La promoción del álbum dio sus frutos y la banda se presentaba en Saturday Night Live destruyendo todo a su paso.











"Territorial Pissings"



"Polly", "Come As You Are", "In Bloom", "Stay Away" llegaban una tras otra con una fuerza increíble, imparable. Ahí estaba "Something In The Way", también: un lúgubre lamento sobre lo que es ser pobre y adicto a las drogas. La temática de Nirvana, cruda y directa, estaba llegando a las radios masivas como jamás había ocurrido en el Rock. La gente se había cansado de los pelucones metaleros que sólo lanzaban álbum tras álbum para llenarse los bolsillos con dólares que luego gastarían en drogas, alcohol, mujeres y bienes raíces. Nirvana apareció en el momento exacto como una banda que aceptaba al oyente y le iba revelando una a una sus catársis: hoy en día la frase "Come as You Are" da la bienvenida a los visitantes de Aberdeen, Washington, lugar de nacimiento de Cobain. El rock and roll se había democratizado por primera vez desde Woodstock.


 

Mientras las disqueras buscaban bandas nuevas para canalizar este nuevo producto democrático y a la vez comerciable, la fama de Cobain alcanzaba niveles insospechados y, al mismo tiempo, su depresión y adicción a los estupefacientes y medicamentos lo iban consumiendo. Mientras el éxito lo iba llenando de dólares, Cobain seguía siendo el chico vapuleado de la secundaria con una guitarra distorsionada, salvo que ahora podía conseguir todas las guitarras que quisiera y consumir drogas más puras que las que conseguía dos años antes en los callejones del centro de Seattle. Poco antes de su suicidio en abril de 1994, Cobain había sufrido una sobredosis de champagne y Rohypnol en Roma. Corrieron rumores de que había sido un accidente, pero creo que en ese momento Kurt se dio cuenta que si no tomaba una medida rápida y efectiva, su dolor sólo se iba a prolongar. Estoy seguro de que debió haber planeado su suicidio metódicamente luego de la intervención por parte de sus amigos y familiares para tratar de sacarlo de la espiral de las drogas y la depresión. El cadáver de Cobain fue encontrado en su casa aproximadamente tres días después de su muerte.


Me enteré de su muerte cuando el bus que me llevaba al dentista se detuvo en una esquina y pude ver el titular en el diario "Expreso". Se lo conté a algunos de mis amigos rockeros ese día y no me creyeron. Sentí que me había convertido en un ave de mal agüero y me dio mucha pena y hasta algo de vergüenza: la semana anterior, cuando esos mismos amigos me contaron que Nirvana había grabado un Unplugged para MTV, me reí a carcajadas: "¿Cómo van a poder tocar esa música tan ruidosa sólo con guitarras de palo?" Al ver que en esa actuación Cobain tocaba su guitarra acústica rodeado de velas y flores cual anticipo de velorio, sentí que su espíritu venía a callarme la boca.


A partir de aquí el debate sobre la muerte de Cobain divide a la gente con una línea muy profunda que define las personalidades de cada uno: ¿fue un acto de cobardía? ¿Tuvo las agallas de terminar con su vida con tanto dolor que llevaba? ¿Por qué no buscó ayuda profesional? Él ya había afirmado que se estaba automedicando para poder superar los dolores crónicos de estómago que tenía y, poco antes de morir, afirmó con una sonrisa de oreja a oreja estar feliz de la vida. 





No sólo eso: en una entrevista de la Rolling Stone en pleno 1992, en pleno éxito de Nevermind, Cobain afirmaba que las drogas fueron para él una pérdida de tiempo y que las había dejado. De ahí que algunos consideran que su muerte fue una conspiración que tuvo como protagonista principal a su esposa, la también músico punk y adicta al caballo Courtney Love. Pero para nosotros esto último es una ridiculez. Kurt Cobain era un genio que sufría de una terrible adicción a la heroína, la cual pudo haberlo matado, de cualquier manera. Dicha adicción lo tenía atrapado, y utilizó la música para tratar de salir de ella, sin éxito.


Cuando Kurt Cobain a los 27 años se llevó su escopeta a la boca y jaló el gatillo, se dio por concluida la era rebelde masiva del Rock and Roll. Nirvana le dio pelotas a un género venido a menos, pero al morir Cobain, dichas pelotas se convirtieron en bolitas de naftalina. No me imagino a un Kurt Cobain ahora, en el 2011, a los 44 años, corriendo por escenarios gigantes llenos de luces y una potencia sonora inigualable mientras compañías de telecomunicaciones auspician sus conciertos y en las afueras se venden sus sudaderas a cuarenta dólares. Ni mucho menos me lo imagino sentado en un estudio de grabación, grabando el álbum número 17 de Nirvana y afirmando que será su "mejor obra después del Nevermind". O peor aún: no puedo concebir a un Cobain viviendo del pasado, semi retirado y criando a su hija Frances en una mansión de las afueras de Seattle. Lamentablemente su destino era la muerte.





Las disqueras y sus departamentos de Artistas y Repertorios decidieron apostar por productos edulcorados y seguros: ningún artista famoso se va a suicidar en la cumbre de su fama y crear una depresión colectiva. Éste no fue un caso como el de Lennon, muerto a manos de un loco, o ni siquiera como el de Hendrix, con una sobredosis accidental. Kurt nos dejó una nota diciendo que para él la música no lo había ayudado en nada y que de nada servía vivir: para él, el ser una "estrella de rock" no tenía sentido. "¿Y por qué mierda no dejaste la música?", preguntó su viuda mientras leía la nota con la voz entrecortada a los fanáticos que se habían congregado frente a su casa.


Las fuerzas del destino, fatalistas para aquel chico de la clase trabajadora norteamericana, confabularon para que muera por una verdad a grito pelado: la secundaria es una verdadera mierda y que la gente ahí sufre y sufre mucho. Negarlo es simplemente continuar con aquel infierno. Las matanzas de Columbine en 1999 y Virginia Tech en el 2007 fueron pruebas de que el sistema educativo de occidente está creando gente con problemas muy serios para socializarse, pero en general a ésta gente la ignoramos, le decimos Nevermind y continuamos con nuestra rutina de culpar a los demás de los problemas del mundo porque, total, alguien más ha de resolverlos. Nevermind tiene muchísimo que ver con la carencia de autenticidad y la abundancia de hipocresía en el mundo: el disco sacó a la luz estos problemas en un brillante set de 40 minutos de rock duro, el cual le costó a Kurt Cobain su propia vida.




Más Nirvana:



Incesticide: colección de lados B de singles y otras rareza, editada rápidamente debido al brutal éxito de Nevermind. Destaca "Aneurysm", uno de los mejores temas de la banda.

In Utero: el sucesor digno de Nevermind, grabado de forma más ruidosa.

From The Muddy Banks of the Wishkah: ¿Cómo sonaba Nirvana en vivo? Así.




Sunday, May 29, 2011















L'Apocalypse Des Animaux (Polydor, 1973)





When we talk about Apocalypse we usually mention tragedies: the end of the world, the last pages of the Bible and even our own death. Vangelis, Greek multi-instrumentalist that might know a little bit about tragedies (being from Greece), elaborated a soundtrack which could be called the first New Age record of the modern era. Before Apocalypse there was practically no word about the dangers of pollution.



It's important to recall the moment in which this album appeared: 1973. Humanity was facing an Energy Crisis caused by a war between Israel and Egypt. Arab countries stopped the oil supply to the West and hell broke loose when gas went up and we looked at our surroundings and realized: if gas can run out, so can other things.



We looked up and there was a huge hole on the Earth's ozone layer. Skin cancer started becoming a concern (specially for white people vacationing in the Caribbean) and all of a sudden, the enviroment wasn't to last forever because we were destroying Mother Earth, the recycler of all things.



In this context and with what the world is facing now, 35 years later, Vangelis' music is a reminder and an inspiration for us to fight against pollution and save the planet from ourselves. The Soundtrack of a 1972 TV documentary series made by Frédéric Rossif, L'Apocalypse Des Animaux pushed the envelope of ecology awareness by telling us the history of wildlife and the cycle of Nature in less than 35 minutes. The album, like Mother Nature's process, is fascinating, beautiful, and makes us listen to it over and over again. I don't have to say that whoever has listened to it on vinyl must have had quite an experience.






I usually describe how an album develops and I'll do the same here; however, it's really my personal point of view and you might find this record related to something completely different if you don't know the tracks' titles. With a record like this one it might not matter at all. The music is so ethereal and subtle it will conquer your heart easily no matter how you want to describe it.




The album opens with the generic theme of the series: African percussion starting and ending abruptly, like a village gathering call. Then we're hit in our solar plexuses with a tune called "La Petit Fille De La Mer", a nostalgic view of the Ocean, that might be strange for our city views but it's really where life on earth originated. "Le Singe Bleu" and "La Mort du Loup" are very sad tunes about a blue monkey and a dying wolf and here we are submerged into the vortex of the opera: how can we protect the delicate equilibrium of nature if we can't take care of ourselves and vice-verse? We're about to become the animals we're extinguishing by our own foolishness.












"L'Ours Musicien" is a very short tune, clumsy like a dancing bear, that cues to a big synth masterpiece: "La Creation Du Monde" in which the music puts us in the middle of the creation process twenty thousand million years ago, when the Earth was a hot rock and life appeared as simple cells trying to get organized in order to survive. "La Mer Recommencée" ends the album in an outstanding way, but it's not exactly the end...










Don't expect a lecture on the Origin of the Species, Global Warming or the environmental disaster in the Gulf of Mexico. Vangelis is performing, essentially, a TV soundtrack that happened to stand by itself because of beautiful and accessible melodies. The Rossif documentary series, unfortunately, is out of print and extremely hard to find. It is known that Vangelis recorded more music for it so, why not, Universal Music should release the complete Apocalypse sessions and score big.








With L'Apocalypse Des Animaux, Vangelis had his solo career paved for success after dissolving Aphrodite's Child. He collaborated two more times with Frédéric Rossif in 1975 and 1979 for the documentaries La Fête Sauvage (a more percussion driven score) and Opera Sauvage (electro-acustic Vangelis at the peak of his creativity). He still records and performs today, but if you must have just one Vangelis record in your collection, or in order to start a Vangelis one, don't go for a Greatest Hits one, Chariots of Fire or Bladerunner. Get this one and get your mind enlightened.






Wednesday, May 25, 2011

Astrud Gilberto: "Berimbau"


Astrud has an incredible voice: mellow, sympathetic and even childish sometimes. This song, recorded in 1965, is in my humble opinion, her best moment. She has the incredible Gil Evans Orchestra backing her up (see previous post), giving her vocals a fuzzy, warm pillow of winds right off the beaches of Brazil, even though it's actually a sad love song. From the album Look To The Rainbow.













Gil Evans
Kenny Burrell with the Gil Evans Orchestra: “Moon And Sand”


Kenny Burrell is one of the most versatile jazz guitar players and this track, a collaboration with Canadian arranger Gil Evans, puts him on the spotlight and gives us a very similar emotion that of Metheny's "Travels", but with a Latin twist. It's almost impossible not to identify Evans' arrangement style once you listen to his orchestra; and here, his horn section proves a haunting background for Burrell's tasteful, passionate acoustic riffs. This is one of the most interesting guitar performances with a Latin combo that I have ever heard. The congas are drastically panned to the left and the small drum kit at the right. The orchestra is in the back, and Kenny's acoustic guitar (recorded unamplified and without any compression devices) is dramatically closer to the listener. Rudy Van Gelder's engineering skills give the listener the sensation of being in a nightclub. Reverberation is one of the "key signatures" of the analog Verve Jazz sound in the Sixties, as we can hear in this tune recorded by Van Gelder himself at his personal studio. From the 1964 album Guitar Forms.










Pat Metheny Group: “Travels”





Pat Metheny is my favorite guitar player and one of the most creative jazz composers in the last 30 years. Always writing, playing, recording and touring, he has won Grammy after Grammy for almost each record he’s released with his group. This track, a very slow, mellow ballad played live featuring Brazilian percussionist Nana Vasconcellos, is from his 1983 double album of the same name.


Metheny and his band, also featuring Lyle Mays on keyboards and Mark Egan on bass, had a string of albums for the ECM record label that were proof that human beings are not on the verge of self-destruction. Travels was the live compilation that included some new tunes, like the title track: a melody that puts you right there in the middle of Kansas, watching falcons fly by. Enjoy!








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