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Monday, February 25, 2013


Alan Parsons Live Project



24 de febrero del 2013


Uptown Theater, Napa






Alan Parsons y sus historias de misterio e imaginación aún siguen resucitando. Felizmente.




La inspiración.





No puedo dejar de expresar mi admiración por
cuán obsesionado estuve con el Alan Parsons Project cuando era un adolescente. Fue quizás su perfección sónica, o la casualidad de que vea al gran VJ/DJ Don Gerardo Manuel presentar el "video" de la canción "Time" en
su programa Disco Club. "Video" va entre comillas porque se trataba no
del video de "Time," sino del de la canción "Eye In The Sky." Alguien
había cambiado la canción y dejado las impresionantes imágenes de
animación.
 





Lo seguiré diciendo: Alan
Parsons Project no fue una banda con un éxito rotundo ni tampoco receptora
de buenos comentarios de la crítica especializada. Pero eso es lo de menos
cuando canciones como "Time" llegan y se meten en la cabeza de uno y por
más que uno trate, no se la pueda quitar de encima. "Time" es una de las mejores canciones de la historia y sanseacabó.




La música es terriblemente subjetiva y eso no es novedad. Lo mejor del
trabajo de Alan Parsons y Eric Woolfson no es ni positivo ni alentador
en ninguna forma. Son canciones melancólicas y muy entradas en filosofía,
semiótica y ciencia aplicada -o ficción si asumimos un pensamiento en base a tecnología disruptiva-, si es que vamos a hablar de lírica. Los
arreglos orquestales de Andrew Powell son más bien del tipo funesto;
aunque en "Old And Wise," por más pesimista que la canción sea, el
propio arreglo haga que al final el tema se vuelva positivo y optimista
para el futuro.



Best of Alan Parsons Project
Un cassette viejo y sabio de 1983.



Es decir, las canciones
de Parsons pertencecen a los mil recovecos de la mente. Representan el
lanzamiento de un cohete al espacio con uno mismo dentro y, luego de
estar orbitando y ver la tierra desde miles de kilómetros arriba, el
corazón y cabeza empiezan a funcionar de otro modo. Un disco como Pyramid es un viaje a Egipto para algunos, o un dolor de cabeza para otros. Parsons fue para mí
una revelación de que hay vida después del rock mediocre, aún siendo él
mismo parte de esa mediocridad con canciones francamente malas producidas por él como "Judy Teen" de Cockney Rebel. Pero cualquier mediocridad se perdona con producciones majestuosas como "Music" de John Miles o la famosísima "Year of the Cat" de Al Stewart. Para otros adolescentes de mi
época, aquella revelación pudo haber sido cualquier artista del momento,
o bandas mucho más místicas como The Smiths, The Cure o Echo and The
Bunnymen. En la actualidad, quizás alguna chica de 16 años oiga las
grabaciones de Rihanna de la misma forma que yo percibí los discos
de Alan Parsons. Magistrales, personales, subjetivos.





Yo
me subí al módulo Parsons en el verano de 1990 al comprar un
cassette llamado "Best Of Alan Parsons Project". Para 1991 ya tenía toda la obra del Project en cassette. Viví una obsesión feliz y sana. Ahora, años después, extraño
el ser un chico obsesivo y Parsoniano. Extraño el ser yo mismo, pero más alocado y arriesgado. Aquella emoción quedó en el
pasado y de vez en cuando, cuando vuelvo a poner el CD en el
reproductor, vuelvo a los dieciséis con "Games People Play", "Psychobabble" y porsupuesto, "Time," quizás la canción más romántica e introspectiva  que jamás he escuchado.





Parsons se luce
en todos sus discos. Parecía que su especialidad eran
los Concept Albums, después de haber trabajado con gente como Pink Floyd en Dark Side Of The Moon, Wings, Al Stewart y Pilot. Y claro, también se lució en vivo anoche.




24 años no es nada.



Tuve que esperar
24 años para darle a Parsons personalmente las gracias por una obra tan
consistente, fascinante y en general tan cargada de belleza. Y eso que sólo me
refería a la discografía del Alan Parsons Project, la asociación musical que
tuvo por una década con el compositor, pianista y cantante Eric Woolfson. Como
productor musical de música pop-rock, su trayectoria es asombrosa, habiendo estado tras la consola de sonido durante las sesiones de discos como Dark Side of the Moon de Pink Floyd o Abbey Road de los Beatles.





He venido
escuchando a Alan Parsons desde la secundaria y siempre me ha impactado su
estilo para producir música con un sonido pristino, elegante y fantástico, al
mejor estilo de sus influencias literarias: Edgar Allan Poe e Isaac Asimov. A
diferencia de cantautores como Al Stewart, a quien Parsons le produjo su Year of the Cat, El Alan Parsons Project
se aferraba a los grandes misterios de la humanidad, enclaustrados en historias
de ciencia ficción, pasadas o futuras. Stewart ha preferido siempre la historia
como fuente de inspiración, Parsons la fantasía. Aunque historia y fantasía no se diferencian mucho.





Pues en el
concierto del 24 de febrero la fantasía fue lo que dominó los dos sets de puro tributo al
APP. Es obvio que Alan le tiene un cariño enorme a los dos primeros trabajos de su Project: Tales Of Mystery and Imagination (1976) e I Robot (1977). Fue precisamente el tema título
de este último el cual abrió el concierto. La audiencia, con un promedio de
edad de 54 años, la pasó de maravilla con los seis minutos de uno de los instrumentales
más alucinantes de los setentas. Bueno, si uno no alucina con "I Robot" es que algo anda mal en su tarjeta madre.





Eric Woolfson y
Alan Parsons eran “arquitectos” de un sonido el cual, entre 1976 y 1987, jamás
pudieron, ni intentaron, reproducir en vivo. Canciones como “Breakdown” (del Robot) requieren un coro de decenas de personas,
y a falta del coro, Parsons nos instruyó a cantar “Freedom! Freedom! We will
not obey!” La fuerza del bajo y especialmente de la rotunda batería de Danny Thompson continuaron elaborando el
tema, generando aquel potente y vigorizante sonido, para llegar a “The Raven”
(del Mystery). Iba a ser una noche
muy entretenida, y para nada nostálgica: por un lado, el sonido Parsons se ha
ido reinventando con el paso de los años
; por el otro, jamás lo hemos dejado de escuchar. 





Lamentablemente no lo pudimos entrevistar… pero Pavlina sí, cuando Alan estuvo en Florida:


 


 


 


Más Parsons: aquí.





Discografía Parsons a descubrir:




From the Album of the Same Name, Pilot, 1975.


Rebel, John Miles, 1976.


Year of the Cat, Al Stewart, 1976.


Freudiana, Original Cast, 1989.




Nota: En los ochentas, en Perú, muchos
sonidistas de TV adoraban usar la música de Alan Parsons para
musicalizar programas y comerciales. Aquí algunas curiosidades:


 


"Mammagamma" usada en el comercial de Ambulancias "San Cristóbal".


"I Wouldn't Want To Be Like You" usada en el comercial radial de "Cronox", una distribuidora de Xerox.


"Silence and I" usada para el programa de TV "Gigante Deportivo" de Pocho Rospigliosi.


"Too Late" usada en el comercial radial de "Shopping Center Del Pacífico" en Arica, Chile.


"The Gold Bug" usada en un comercial radial de un producto del que no me acuerdo.


"Lucifer" usada en un noticiero que no recuerdo exactamente su nombre.


"Pipeline" igual.




Si tienen idea de otros usos en TV o radio del sonido Parsons, cuéntennos.

  


 

Monday, February 18, 2013










Blessed are they who escaped a life of misery and went far, far away from where repression and hatred lies. Brave and lucky whoever had the courage to go west, beyond the Iron Courtain and managed to reach freedom. It was risky, like being rocketed to the moon. And it took tasks that are described in this record.




For some reason I believe Whose Side Are You On? is about escaping the cold of communism for the warmth of the Western freedom. It is an encounter of an eastern girl with two U.K. guys who created a unique concept for its time. Unfortunately the first line-up didn't last too long.




Matt Bianco is not a person and definetly not a band, being this line-up disbanded completely after a one and only tour, but their story is pretty unique and I'm sure after you hear this album, you'll be impressed. But hey, you have to have open ears and let your emotions flow.




What we have here is one of those records that hook you and won't let go. This if you have a thing for the eighties' synth-pop sound and you once thought they were just a one hit wonder, fun to dance to but with additional flavors needed. Matt Bianco brings that spicyness and makes this one of the best debut albums ever.




It was formed after a jazz project named Blue Rondo A La Turk, and the idea of naming a band with a guy's name wasn't exactly creative (Jethro Tull and Pink Floyd were names already taken.) At the beginning there was Kito Poncioni on bass (who left after 10-15 minutes, probably), Mark Reilly on vocals and Danny White on keyboards. A polish girl named Basia Trzetrzelewska (omit the last name and you have a household name of High-End pop) gets called to work with them, they get a pre-WWII fashion look (very elegant for Basia, hey... she never looked so gorgeous) and the band was more than ready.




However, Bianco seemed to be doomed from the beginning. England wasn't ready yet for caribbean-latin pop sounds yet and they didn't make it at all in the U.S. But this didn't avoid them reaching a cult status and becoming a guilty pleasure for whoever ran into this record and the subsequent ones.




They were misunderstood, as most of the innovative things coming out of the eighties. They even got insulted on public TV:






Bastards! This is one of the greatest album of the eighties! Before the inevitable disbanding, they produced amazing pieces of work that somehow reach our emotional strings: "Whose Side Are You On?" is a funky synth pop tune with a walking bass setting up a spy movie in the twilight of the Cold War. Somebody is delivering important information to be delivered to western european intelligence but gets poisoned in an Italian Cafe. The East payed more money to the counter-spy. This incident seems isolated but thanks to Basia's distinctive background vocal work, haunts the entire record with paranoia, romance and longing for freedom.



"More Than I Can Bear" may be about a man longing for the departed lover, but in the album's context it's about a man with no past, maybe a spy, who fell in love with the wrong woman at the wrong time. The CD version of this tune features Mark Reilly by himself wailing about lost love; but in the LP version Basia helps him coping with the pain, creating literally one of the best pop performances of the eighties. You have to hear it to believe it.



After "Bear", the beginning of the Cha-cha in "No No Never" will make you think the rest of the album will suck big time and the first two tracks were just lucky strikes. But no, the song starts growing on you and all of a sudden we get the sensation of having a Caribbean story told by Europeans in a very elegant way. Crossover big time.



"Half A Minute" features Basia's high pitched perfect lead vocals in an amazing, fast paced samba that would make Astrud Gilberto tremble. Samba becomes pop in "It's Getting Late" when Basia plays an innocent girl trying to leave a bachelor's pad while he insists she can spend the night in it. She might be looking for protection but she is still scared to ask for it; therefore, the only way is out. "Get Out Your Lazy Bed," another tune about rushing into freedom by embracing capitalism, was maybe the biggest dance tune of the album, and it's there when we fall in love with Trzetrzelewska's angelical voice, being an emotional counterpart to Mark Reilly's baritone-a-la-Elvis sound.

Whose Side Are You On? is about ex-patriates trying to make it in the West and songwriters Reilly and Fisher play with the idea well: Matt Bianco is supposed to be the name of a spy a-la-James Bond who might be dealing with cold war issues of the time, including romantic affairs with complicated women who don't know what they want. If it's not an album about trespassing, then what is "Sneaking Out the Back Door" about? Matt Bianco releases himself of all responsabilities of a relationship and just... walks away singing a catchy dancing tune with a steady synth-bass riff all over a rocking jazz-chord progression. "Riding With The Wind" is the low point of the record but it's a necessary one, as it embeds the entire idea of moving from point A to point B; an idea present during the entire record, even in the two cohesive, cinematic instrumental tracks that close each side of the LP: "Matt's Mood" and "Matt's Mood II."




Shazam! A concept album of high caliber: Whose Side Are You On? is a collection of songs about freedom and how to reach it, for sure. It's more related to the iron curtain than anything else.




It's a shame that the CD doesn't feature the Basia/Reilly version of "More Than I Can Bear," we get the Mark Reilly-only version. We asked Danny White about this and he told us this:




"Originally on the album, 'More Than I can Bear' had no Basia vocals. The record company [WEA] wanted to release it as a single and suggested Basia should sing on it. This we did and we liked it and on the vinyl version of the record we updated it to include this new version. However the CD version remained with the original version on it (CDs in those days were not the dominant format)."




Also, the original CD doesn't include the bonus tracks featured in the cassette: "Big Rosie" and "The Other Side."

Danny also commented with us why they left the band:

"Basia was not happy just singing backing vocals (with the exception of 'Half a Minute') and felt she had more to offer as a writer as well as a singer. Basia and I were in a relationship at the time, so it seemed natural for me to leave with her".





Basia and Danny White moved on to CBS and three years later released Time And Tide. Was it good? Hell yeah!





The disbandment made Reilly look for partners to reboot the Bianco server and he found it in former Wham! keyboard player Mark Fisher. They released a series of albums throught the nineties (each one full of nice surprises) and circa 2000, Fisher took a leave of absence. Reilly then called back Trzetrzelewska and White who'd been working together since the break-up and recorded a reunion album, Matt's Mood, which is a pleasure to listen to, but way less innocent and intense than Whose Side Are You On?. They went on tour in Europe and the audiences went nuts. Currently, Basia and White are working on a Basia solo project but no news of Reilly's involvment.





Whose Side Are You On? is a masterpiece, period, and the kick-off of one of the most underrated acts in pop history. Too bad Matt Bianco is just widely known for their 1988 hit "Don't Blame It On That Girl" (from the album Indigo, which is a very good record and we can talk about this later.) After finishing listening to it, we realize there's so much to discover out there...












Tuesday, February 12, 2013






El gran Alan Parsons y su Live Project aterrizan este 24 de febrero en el Uptown Theater de Napa, California. Vamos a verlo y por una vez no veremos la transmisión de los Óscares. La estaremos grabando mientras Parsons y su banda tocan "Eye In The Sky", "Games People Play" y, espero, "I Robot". Tickets a la venta aquí: http://www.uptowntheatrenapa.com/event/alan-parsons-live-project/

Saturday, February 9, 2013










(Terrascape/ Celluloid/ EMI Odeón, 1971. Relanzado por MCA en 2001) 

FELA RANSOME KUTI AND THE AFRICA 70 WITH GINGER BAKER










Ginger Baker se salió de Cream, formó Blind Faith con Eric Clapton y Steve Winwood y no duraron más de un LP y se largó a recorrer el mundo buscando sonidos nuevos —después de haber tocado en un supergrupo como Cream, tenía que convencerse de que había algo más que eso—. En Nigeria conoció al gran músico y líder de opinión Fela Ransome Kuti (1938-1997) y grabaron un interesantísimo acetato lleno de sonidos Afro-occidentales, los más nigerianos posibles.



Eran las composiciones de Kuti, un músico politizado en extremo, capaz de hacer ver a Rage Against The Machine como bebés de pecho esperando a mamar la teta gorda del gobierno. Fela tenía la fuerza y el ritmo, era el visionario, el líder, y después de este disco vendrían maravillas indescriptibles en su trabajo, y horrores y violencia en su vida. Declararía la independencia de su casa como si fuera un país dentro de Nigeria y el gobierno lo atacaría cuantas veces sea necesario para acallar a él y a sus seguidores. Pero no lo lograron. Fue el SIDA quien lo calló en 1997, cuando era ya un ídolo absoluto. Su filosofía era contundente, política y a prueba de balas. No se alió a ningún partido, ideología o religión; es más, creó la suya.








Live es un disco muy bailable. Aunque al parecer Ginger Baker sólo toca la batería en un tema, "Ye Ye De Smell," éste efectúa un solo que ningún baterista debe dejar de escuchar para aprender cómo mantener el ritmo y hacer saber a los demás músicos quién lleva la canción por las astas. Es una paliza a los percusionistas del mundo que creen conseguir todo el sentimiento africano cuando realizan grabaciones edulcoradas con melodías "pop" francamente apáticas. De lejos es un excelente ejemplo de lo que es la música africana y un CD infaltable en una colección de música bailable para armar una super fiesta.






Recuerdo una fiesta en febrero del 2005 en San Francisco, el DJ tuvo el gusto de poner el primer tema del disco, "Let's Start," y en verdad fue toda una revolución. Los vientos estallando desde los parlantes, el riff de bajo repetitivo y seductor, y en medio los gritos de Fela anunciando que la música empieza. Siempre empieza.







Saturday, February 2, 2013











Mondo Exotica, first volume of the Ultra-Lounge Series by Capitol Records, is the Album of the Week for February 2-9, 2013. Its tracks will be played randomly on our regular rotation, 24/7. A marvelous record full of wanderlust and mystery, with superb performers like Martin Denny, Les Baxter and Yma Sumac. Highly recommendable for Tiki bars, bachelor pads (if you still think you can party like it's 1955) and muzak for places like comic book stores or tattoo parlors.



The album is available on Amazon.











Saturday, November 17, 2012









(también conocido como Clics Modernos, Interdisc, 1983)




Me ha tomado mucho condensar y anotar mis pensamientos sobre este magnifico disco del bigote bicolor García, aquel genio incomprendido capaz de convocar las emociones más sinceras en una canción, aunque le tome el pelearse con la prensa, arrebatarse en el escenario y llegar a tirarse del noveno piso de un hotel para caer a una piscina. Estas cosas las hace por una buena causa: la estabilidad emocional del argentino promedio, y la de él.





En Modern Clix, los temas guardan una similitud temática y melódica asombrosa, haciendo de éste el segundo disco "conceptual" de García con el planteamiento musical de sintetizadores creando abundantes acordes suspendidos. Es casi como oir una sola canción mimetizándose en diferentes ritmos y claves. El disco sonaba muy moderno para su época y ahora suena mejor que nunca gracias a la remasterización realizada el 2004. Claro que en LP edición argentina, el sonido sería pues... brutal.





Como ya lo habíamos mencionado en el artículo sobre Yendo De La Cama Al Living, García buscaba la redención de todo un país que mantuvo la boca cerrada después de 6 años de dictadura militar dura y represiva y que después se lavó las manos de toda la sangre derramada. Este álbum está referido también a esa época, específicamente con tres temas: "Nos Siguen Pegando Abajo," "Los Dinosaurios" y "Plateado Sobre Plateado." En el primero se describen los típicos incidentes de los operativos de inteligencia para amedrentar opositores y críticos del gobierno. "Los Dinosaurios" es un estatuto de culpabilidad ante la impotencia de no haber ayudado a los amigos que están en la cárcel o quién sabe dónde. "Plateado Sobre Plateado," probablemente el mejor tema del disco, presenta un arrebatador encierro nostálgico describiendo el exilio masivo de argentinos a Europa.


















"Nos Siguen Pegando Abajo," en Luna Park, Buenos Aires, 1983





Aparte de "Nos Siguen Pegando Abajo," no hay descripciones de los actos de violencia, solo emociones provocadas por las consecuencias: un amigo desaparecido, un viaje a través del Atlántico sin retorno, una casa vacía sin razón aparente. Hasta ahora es un misterio para muchos qué es lo que realmente pasó en Argentina entre 1976 y 1983. Es misión de Argentina y sólo Argentina el saberlo.





En "No Soy Un Extraño" Charly regresa a su Buenos Aires querido y lo encuentra cambiado. La gente ya no es la misma y muchas bocas están calladas, aunque los militares ya no patrullan las calles. Cuando él canta vamos a pescar dos peces con la misma red, ¿A qué se refiere? ¿A una declaración de su bisexualidad? ¿O a un simple encuentro con una encrucijada? En una época de transición generalizada, Buenos Aires cambiaba a una velocidad dramática y lo más probable es que esta canción haya sido analizada desde un punto de vista político; nada más.





"Dos Cero Uno (Transas)" son dos minutos autobiográficos minimalistas que conectan a "Nuevos Trapos," una égloga urbana sobre la búsqueda de lo que nos falta en la billetera y en la cabeza. Los argentinos no pueden vivir sin preocuparse de algo, y algunos se preocupan en demasía de la apariencia: "Bancate Ese Defecto" cuenta la historia de una chica (la República Argentina) la cual no está contenta ni con su nariz ni con sus tetas (lo que dejaron los militares), y lo primero que debe hacer para superar su pasado es aceptarlo. Magnífica analogía que nos toca a todos los latinoamericanos en general.





Músicos neoyorquinos adornan el disco cual querubines alrededor de un cuadro navideño. Lee Ritenour se deja notar en "No Soy Un Extraño" y "Plateado Sobre Plateado," aunque el control instrumental de todo el disco está dominado por García, haciendo de éste su disco más personal. A propósito, para canciones sobre frustración personal generalizada, ahí está el mayor éxito de este disco, "No Me Dejan Salir (Estoy Verde):" un número funk donde García samplea, como todo el mundo lo ha estado haciendo desde tiempos inmemoriales, a James Brown.





Véase el videoclip de "No Me Dejan Salir (Estoy Verde)"


















El disco en general es perfecto, ningún tema está de más y nos sorprende que esto sea así. García lanzaría una producción brillante más: "Piano Bar" y a partir de entonces su capacidad creativa iría en picada gracias a las drogas. Da pena decirlo pero las drogas se han llevado a dos Argentinos brillantes en su medio: Diego Maradona y Charly García. Emocionalmente, no hay diferencia entre el segundo gol de Maradona ante Inglaterra en el Mundial de México 86 y el triunfo artístico de Clics Modernos. Ambas son obras geniales, orgullo para los argentinos, de exportación para el mundo. Ambas hechas por hombres torturados que lamentablemente escogieron un mal camino que los alejó de lo que mejor sabían hacer, dejando a muchos fanáticos y seguidores decepcionados. Felizmente, ambos parecen haberse recuperado de una forma u otra, ganado un poco más de peso, y obtenido algo de control en sus vidas.










Más Charly?


Piano Bar: La continuación del Clix. Es un álbum mucho más violento líricamente. Ahí están "Rap del Exilio", "Demoliendo Hoteles" y "Cerca de la Revolución" que van más allá del subconsciente y se convierten en gritos de guerra. "Total Interferencia" es un lamento final brillante que nos vuelve a preguntar: ¿Dónde está Charly?



Tango (CBS, 1986): Pedro Aznar y Charly García graban un "EP" de 6 canciones. Entretenido, pero no trascendental. Aznar tiene una joya subvaluada aquí: La misteriosa "Culpable Eternamente."



Parte de la Religión (CBS, 1987): Bueno, a mi me pareció inferior a lo que había hecho antes. García empezaba su declive artístico, pero antes de caer en manos de la mediocridad, nos dejó "Rap de las Hormigas", "No Voy en Tren" y "Buscando Un Símbolo de Paz".




Friday, October 26, 2012








Orchestrion (CD, Nonesuch, 2010)




PAT METHENY

The Orchestrion Project (DVD/ BluRay, Eagle Rock, 2012)

PAT METHENY 







The Orchestrion Tour




24 de abril del 2010




Zellerbach Hall, Berkeley, California.







Voy a aprovechar que aún tengo los cables de mi cerebro cruzados para escribir estas líneas sobre la última locura de Pat Metheny, quien una vez más ha demostrado no sólo un talento increíble para ejecutar formatos musicales ya establecidos, sino para descubrir nuevos a punta de experimentación. Orchestrion es la presentación de Pat en una feria de ciencias y tecnología en la que él, sólo él, es el participante: un músico operador de robots.







El año 2002 leí de un grupo de rock llamado "Captured! By Robots", en donde sólo un miembro, Jay Vance, era controlado y forzado a tocar con una banda de androides. Me pareció algo chistoso, una idea absurda, pero a la vez no me dejaba de dar vueltas en la cabeza. Qué idea para disparatada y fascinante. En verdad, hace cien años, el concepto de la pianola, tocada con un rollo de papel agujereado, era el mismo. Artefactos ejecutando instrumentos musicales que, al no ser ejecutados por el hombre, dejaban descartada la posibilidad de cualquier "error" y generaban una fascinación patológica. La música popular nunca tomó ese rumbo, el mecánico, sino más bien tomó el atajo de la electrónica pero de forma tardía. Jay Vance, que no es nada más que un showman, en verdad no ha “perdido la cabeza” como Pat Metheny.



En abril del 2009, Cal Performances anunció a Metheny como parte de su lista de artistas de la temporada primavera 2010, y me pareció curioso que se anuncie que sólo él estaría en el escenario con su guitarra, presentando un innovador espectáculo. Poco después, el bajista Christian McBride afirmó que lo que cocinaba Metheny era un "proyecto revolucionario" que dejaría pasmados tanto a músicos como a audiencias en general. McBride hablaba de dicho trabajo como si se tratara de un golpe de estado a la música; pero, aunque encantador, el último trabajo de Pat Metheny probablemente no provoque ningún cambio radical. Eso sí, dará que hablar y mucho.











Primero que nada, Pat tiene tiempo, locura y paciencia suficientes como para programar una banda usando el mismo concepto de las pianolas mecánicas. Y no sólo una banda, sino una gran banda, algo así como un Pat Metheny Group ejecutable con solenoides y programable vía MIDI por el mismo Metheny tocando su guitarra. Capturado por robots, definitivamente.





















Pero, mecánica o no, la música es interesante en el CD Orchestrion,un trabajo de obsesión y amor por una tecnología olvidada. Cada platillo, tarola, bombo, maraca, sonaja, conga y demás percusión está cerca a una baqueta, conectada a un solenoide electromagnético que mueve dicha baqueta hacia el instrumento, golpeándolo de acuerdo a un ritmo programado vía MIDI por Metheny. Del mismo modo, el piano, xilofón, bajo y guitarra están robotizados y listos para recibir órdenes del virtuoso guitarrista. Un proyecto así presenta dificultades que músicos de carne y hueso no tienden a enfrentar; por ejemplo, el desgaste más rápido de los instrumentos. Una conga golpeada incesantemente en un mismo lugar del cuero por una sola baqueta tendrá a arruinarse más rápido que una tocada a mano y en diferentes partes. Eso lo sabe cualquier baterista y hasta mi abuela. Lo mismo pasa con los demás instrumentos. Cabe decir que Jack DeJohnette y Gary Burton debieron arrepentirse de haber entregado su batería y xilófono respectivamente para este experimento.







Guitar-Bot





El otro problema fue el ruido de los solenoides al estar encendidos para así mover los instrumentos. Se emplearon reductores de ruido, micrófonos extremadamente direccionales y muchas horas de prueba y error para evitar que el disco parezca haber sido grabado junto a diez refrigeradoras. Al final, el resultado fue óptimo; aunque pudo haber sido un desastre... pero quizás por qué no una obra maestra.





Pat Metheny compuso en Orchestrion música humana para ser tocada por máquinas, y eso trajo también contratiempos en el concierto: uno de los guitar-bots, diseñado por el músico e ingeniero electrónico Eric Singer, falló debido al exceso de vibraciones y un técnico tuvo que acercarse a él para volverlo a poner en marcha luego de sucumbir al menos un par de veces. Pat tocaba demasiado rápido para él. Pobre robot.


Los demás robots también demostraron tener una respuesta muy pobre a los monitores y al retorno. Al no escucharse a sí mismos tocaban todo con la misma intensidad que, aunque regulable, no pudo ser mezclada apropiadamente para un sonido dinámico adecuado. Por momentos, todo parecía ser un juego de luces parpadeando al son de platillos y marimbas sin coherencia alguna; y esto en el Zellerbach Hall, supuestamente uno de los auditorios con mejor acústica del mundo. Los momentos más destacados del concierto fueron sin duda la introducción de Pat solista, con sus tradicionales guitarras barítona y Pikassa de 42 cuerdas, el tema "Unity Village" acompañado solamente por el robot líder, "Mr. Finger Cymbals" y de la otra guitarra robot, Los quince minutos de “Orchestrion” con un clímax de samba robótica, y "Soul Search", una balada con la que Pat concluyó la suite de su nuevo disco. También hubo momentos de improvisación y de instrucción a la audiencia sobre cómo todo funcionaba. “Mi familia creyó que me había vuelto loco”, afirmó Metheny. Pat no está loco, pero después de un año entero involucrado en este proyecto, no le vino mal descansar un poco o grabar un disco menos complicado*.





Diez días después de concluir el Orchestrion Tour en Japón, Pat salió de mini-gira con su Pat Metheny Group por Europa: algo que se intuyó con el tema final del concierto, “Stranger In Town", composición suya junto a su compañero de grupo Lyle Mays. Esto es una buena noticia, ya que quiere decir que el Pat Metheny Group lanzará pronto un nuevo disco y es ahí donde Pat toca y se siente mejor, colaborando con sus amigos músicos, no con robots.





Con Orchestrion, su tour, y el asombroso BluRay para la posteridad, Pat ha hecho una crítica instrumental a la sociedad y a su mecanización. Él está rodeado de interesantísimos dispositivos electromecánicos programables, pero en el escenario no hay nadie con quién compartir los aplausos. Algo así como cuando nos quedamos un fin de semana pegados a la televisión o a nuestros videojuegos, solos como un hongo, pensando que la felicidad está en el uso y el  abuso de la tecnología. En medio de esta soledad, Metheny intenta, según él, alcanzar más allá de sus brazos y cabeza, intentando llegar a una verdad personal, tal como innumerables músicos de Jazz lo han hecho durante décadas.



Orchestrion es un gran disco, pero Metheny es más humano en One Quiet Night; en donde están sólo él y su guitarra barítona de Tennessee, y mucho más músico en Day Trip; con McBride y el baterista Antonio Sanchez, y se le puede apreciar en su mejor momento creativo en Travels y Still Life (Talkin'). Ya saben por dónde seguir a Metheny entonces.









*Al año siguiente, 2011, Pat lanzaría un disco muy simple: What's It All About, una colección de covers (más simple) ejecutada sólo con su guitarra acústica (muchísimo más simple todavía).

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