Saturday, May 22, 1999
Saturday, May 15, 1999
Wednesday, May 5, 1999
Monday, March 29, 1999
El espíritu del jazz está en las calles o en el hogar, pero nunca en un hospital. Por eso, a riesgo de que el camino a su casa en Knollwood Court tuviera la misma dimensión que la eternidad, el pasado lunes el legendario cantante Joe Williams dejó, sigilosamente, el Sunrise Hospital y se aventuró por las avenidas de Las Vegas. Recorrió con paso lento casi tres millas y, tal vez con los ojos llenos de espíritus, apenas advirtió que las fuerzas le abandonaban. Lánguidamente en Dawnflower Street, cerca de las tres de la tarde, dejó que su alma levantara el vuelo.
Un residente encontró su cuerpo, vacío de voz y de música, y dio parte a las autoridades. Pero ése ya no era Joe Williams. Sólo era una sombra.
El Joe Williams que con su tesitura de barítono le dio un timbre notable a la orquesta de Count Basie durante siete años; ese que en 1985 obtuvo el Grammy por mejor interpretación vocal de jazz por su álbum Nothin’ But The Blues; ese que en 1993 cantó en la Casa Blanca; ese que en sus inicios, y por recomendación del manager del Regal Theater, acompañó a Lionel Hampton y a Coleman Hawkins, ya está en un hogar construido con recuerdos y con una voz que, por fortuna, constituye un legado sobre lo que debe ser la depuración del blues en el terreno del jazz hasta integrarlo a ese terreno nebuloso y presto a malinterpretaciones que se denomina balada romántica.
Nacido en Cordele, Georgia, en 1918, Joe Williams se trasladó con su familia a Chicago. Atraído por el canto, en la adolescencia formó un grupo vocal, The Jubilee Boys, para cantar en las iglesias del rumbo. Su debut profesional ocurrió a principios de los treinta, con Jimmy Noone, pero no fue sencillo. Habituado a los grupos, le era difícil ser el único cantante y no pocas veces enfrentó el pánico escénico.
Malas rachas enfrentó en su incipiente carrera. Tantas que en 1943 era guardia de seguridad en el Regal Theater en Chicago, y a lo único que podía aspirar era a escuchar, lejanas, a orquestas como la de Duke Ellington y Basie. Sin embargo, como sólo en las películas sucede, el manager del foro lo escuchó una vez y lo recomendó ampliamente con algunas de sus cartas fuertes. Una gira con Andy Kirk y sus Clouds of Joy entre 1946 y 1947 lo llevó a su primera grabación.
Cuando en 1950 Count Basie había disuelto su big-band para bregar con sólo un septeto, Williams participó de la aventura, pero aquellos eran ante todo años de aprendizaje. Al año siguiente, con la banda de King Kolax llegó su primer éxito: "Everyday I Have the Blues".
La asociación con Basie se volvió a dar en 1954, tras que éste retorno al grupo de gran formato. Los siete años que siguieron al ingreso de Joe Williams fueron, a consideración de la crítica, los más espléndidos en cuanto a refinamiento del blues, particularmente en el álbum Count Basie Swings, Joe Williams Swings, si bien padeció al principio muchas e insidiosas comparaciones con Jimmy Rushing.
Tras dejar la banda de Basie en 1961, se unió con el trompetista Harry Sweets Edison, permaneciendo con él hasta el año siguiente. Joe Williams formó entonces su cuarteto, permitiéndose ocasionales cameos con Count Basie y colaborando en memorables sesiones en concierto y en fonogramas con la orquesta de Thad Jones-Mel Lewis, así como con Cannonball Adderly y George Shearing.
El paso del tiempo y ciertos problemas de salud hicieron que las apariciones de Williams se fueran espaciando. Empero, año con año participaba puntualmente en una serie de conciertos en el Community College en el sur de Nevada, mostrando que su garganta y su tesitura se mantenían intactas. Además, muchos lo recordarán haciendo el papel de suegro de Bill Cosby en The Cosby Show, durante la década pasada, mostrando un ignoto lado cómico.
Aquejado de graves padecimientos en un pulmón, Joe Williams tuvo una de sus últimas apariciones el año antepasado en el San Francisco Jazz Festival, cantando a dúo con Nancy Wilson. En su agenda —ha trascendido— tenía anotada una presentación para el próximo 7 de mayo. Acaso su ímpetu por no ser carne de laboratoristas y médicos, y consagrarse a lo que le ha dado un nombre en la historia de jazz, le hizo levantarse de la cama y salir a enfrentar el sol.
Un residente encontró su cuerpo, vacío de voz y de música, y dio parte a las autoridades. Pero ése ya no era Joe Williams. Sólo era una sombra.
El Joe Williams que con su tesitura de barítono le dio un timbre notable a la orquesta de Count Basie durante siete años; ese que en 1985 obtuvo el Grammy por mejor interpretación vocal de jazz por su álbum Nothin’ But The Blues; ese que en 1993 cantó en la Casa Blanca; ese que en sus inicios, y por recomendación del manager del Regal Theater, acompañó a Lionel Hampton y a Coleman Hawkins, ya está en un hogar construido con recuerdos y con una voz que, por fortuna, constituye un legado sobre lo que debe ser la depuración del blues en el terreno del jazz hasta integrarlo a ese terreno nebuloso y presto a malinterpretaciones que se denomina balada romántica.
Nacido en Cordele, Georgia, en 1918, Joe Williams se trasladó con su familia a Chicago. Atraído por el canto, en la adolescencia formó un grupo vocal, The Jubilee Boys, para cantar en las iglesias del rumbo. Su debut profesional ocurrió a principios de los treinta, con Jimmy Noone, pero no fue sencillo. Habituado a los grupos, le era difícil ser el único cantante y no pocas veces enfrentó el pánico escénico.
Malas rachas enfrentó en su incipiente carrera. Tantas que en 1943 era guardia de seguridad en el Regal Theater en Chicago, y a lo único que podía aspirar era a escuchar, lejanas, a orquestas como la de Duke Ellington y Basie. Sin embargo, como sólo en las películas sucede, el manager del foro lo escuchó una vez y lo recomendó ampliamente con algunas de sus cartas fuertes. Una gira con Andy Kirk y sus Clouds of Joy entre 1946 y 1947 lo llevó a su primera grabación.
Cuando en 1950 Count Basie había disuelto su big-band para bregar con sólo un septeto, Williams participó de la aventura, pero aquellos eran ante todo años de aprendizaje. Al año siguiente, con la banda de King Kolax llegó su primer éxito: "Everyday I Have the Blues".
La asociación con Basie se volvió a dar en 1954, tras que éste retorno al grupo de gran formato. Los siete años que siguieron al ingreso de Joe Williams fueron, a consideración de la crítica, los más espléndidos en cuanto a refinamiento del blues, particularmente en el álbum Count Basie Swings, Joe Williams Swings, si bien padeció al principio muchas e insidiosas comparaciones con Jimmy Rushing.
Tras dejar la banda de Basie en 1961, se unió con el trompetista Harry Sweets Edison, permaneciendo con él hasta el año siguiente. Joe Williams formó entonces su cuarteto, permitiéndose ocasionales cameos con Count Basie y colaborando en memorables sesiones en concierto y en fonogramas con la orquesta de Thad Jones-Mel Lewis, así como con Cannonball Adderly y George Shearing.
El paso del tiempo y ciertos problemas de salud hicieron que las apariciones de Williams se fueran espaciando. Empero, año con año participaba puntualmente en una serie de conciertos en el Community College en el sur de Nevada, mostrando que su garganta y su tesitura se mantenían intactas. Además, muchos lo recordarán haciendo el papel de suegro de Bill Cosby en The Cosby Show, durante la década pasada, mostrando un ignoto lado cómico.
Aquejado de graves padecimientos en un pulmón, Joe Williams tuvo una de sus últimas apariciones el año antepasado en el San Francisco Jazz Festival, cantando a dúo con Nancy Wilson. En su agenda —ha trascendido— tenía anotada una presentación para el próximo 7 de mayo. Acaso su ímpetu por no ser carne de laboratoristas y médicos, y consagrarse a lo que le ha dado un nombre en la historia de jazz, le hizo levantarse de la cama y salir a enfrentar el sol.
-Jesús Quinteros, Marzo de 1999.
Monday, January 25, 1999
En un libro que tengo por aquí, el diccionario antológico del pensamiento universal, aparecen algunas frases muy bonitas sobre lo que es la música para nosotros. Me gustaría compartirlas con ustedes: Cervantes, Miguel de: Donde hay música, no puede haber cosa mala (Don Quijote, p. 2, cap. XXXIV)/ Platón: Nunca llegaremos a ser músicos, a menos de entender los ideales de la temperancia, la fortaleza, la liberalidad y la magnificencia (La República.)/ Shakespeare, William: la música tiene a menudo un encanto particular para transformar el mal en bien y provocar el bien al mal (Medida por Medida, acto IV, esc. 1.)/ Miles, John: La música fue mi primer amor y será mi último. Música del futuro y del pasado. Vivir sin mi música sería imposible. En este mundo problemático, mi música me hace sobrellevarlo. (Music)
Miles Davis, la Autobiografía - Este es un libro que todo músico y amante de la música debe leer. Si uno es admirador del mejor trompetista del universo, pues le cogerá un enorme cariño. Miles Davis es el genio innovador más radical que haya podido dar la música en mucho tiempo. Un tipo que le gustaba oir música, disfrutarla, saborearla, tocarla y aplicarla en su modo de pensar. Su personalidad fuerte y vehemente le hizo ganar muchos admiradores y también enemigos, hasta el punto de aplicarle unos cuantos balazos, de los cuales salió ileso. Y es que Miles sabía bien lo que hacía y lo que significaba en su sociedad el hecho de ser negro y triunfador, porque Miles era las dos cosas y estaba tremendamente orgulloso. Quincy Troupe escuchó a Miles hablar y hablar durante horas sobre su vida, lo anotó todo, le acomodó ciertas cosas aquí y allá, y lo publicó. Sería esta la única biografía de Miles contada por él mismo y autorizada por él; puesto que, como él dice en el libro, muchos plumíferos escribían cualquier cosa de él con tal de ganarse algo. Fue trompetista a sueldo, adicto a la heroína y compañero de pinchazos de Charlie Parker, casanova de las mujeres de color más hermosas de Nueva York y de algunas europeas blanquecinas, crítico severo del racismo y uno de los músicos más consecuentes que haya existido. En pocas palabras, un personaje. En 1959 graba el super disco Kind of Blue, y revoluciona el Jazz. Si lo revolucionó una vez, lo haría con In A Silent Way de nuevo en 1969. Si con estas revoluciones no estaba contento, en 1970 lanza el Bitches Brew, la más grande de sus revoluciones y su obra más importante para la música rock, al ser ésta una fusión de Jazz con psicodelia que dejaría a más de un crítico hablando estupideces. Después de BB, el Jazz antiguo dejaría de serlo. Se abrirían muchísmas puertas más. Leemos sus opiniones de muchos temas, sobre todo su ácida crítica a la injusticia racial en Estados Unidos, y nos sentimos identificados con él. Miles cuenta cómo luchó para salir de la heroína y, en verdad, no es nada fácil hacerlo... lo que si me molestó un poco fue cuando Miles habla mal de Steve Miller, ya que en un concierto en el Fillmore, en 1970, el buen Steve tocaba después de Miles, como si el trompetista fuera su telonero. Imagínate, que Miles Davis sea tu telonero. Qué universo tan raro en el que vivimos.Existen muchas páginas sobre Miles Davis. Nosotros recomendamos ésta. Bueno, es un libro maravilloso. ¡Tienes que leerlo!
On the beginning there was nothing. Just blackness and white noise. It wasn't either good or bad because nobody could feel anything. Nobody was there. All of a sudden, everything exploded so violently and sounds and shapes were created. We are talking about the Big Bang. The big Rock and Roll bang. It expanded dramatically and made waves of millions of dollars and created gold idols and clay ones. Thanks to records, cassettes, compact discs and, ehem, MP3s and iPods, music keeps coming and coming all over again.
Rock and Roll was like rice, it was all over, and it combined with other foods perfectly. Rock and Roll diversifies itself, and finds niches in certain geographical parts you wouldn't ever think it would be. It is a phenomena caused by the people of the U.S., the black culture, the blues and jazz and of course us. You and I, Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, the Beatles, the Rolling Stones, Elvis Presley. John Lennon said it best: "Everybody is a member of Plastic Ono Band"
This blog is about rock, jazz, blues and its chances to reach to World Music. It's about my personal experiences with music. It's about my life, in a way for everybody to enjoy new music and not to mess around with my private life. This is the continuation of my work for several other publications, without the interference of third-party editors.
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