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Thursday, September 28, 2017

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Monday, September 4, 2017


Becker & Fagen of Steely Dan at Pori Jazz 2007








Con la muerte de Walter Becker, bajista, guitarrista y co-fundador junto a Donald Fagen de Steely Dan, no se cierra necesariamente el ciclo de vida útil del Dan Sound -Fagen anunció al día siguiente del fallecimiento que proseguirá con la banda-. Sin embargo, el ciclo de vida útil de lo que llamamos rock and roll parece haber pasado su fecha de vencimiento y de pronto la vejez nos ha caído de golpe. Se nos ha muerto repentinamente un músico amigo nuestro, compinche de palomilladas a través de 7 u 8 discos perfectos de música pop, y a quien hemos visto dos veces en vivo.






De pronto, todos los artistas de los setentas y ochentas han envejecido diez años más. Los Spandau Ballet parecen jubilados peleándose por un puesto en la cola del seguro social, Daryl Hall y John Oates pasan los setenta años, y claro, Donald Fagen estará liderando por sí solo a sus 69 años una banda que interpreta temas muy, muy buenos y a la vez complicados y disparejos, compuestos desde 1972. Los números y el tiempo esta vez no cuadran con la muerte de Becker, ya que es como si se hubiera muerto un amigo a quien conocemos desde hace más de 25 años.






Pero la vida continúa, es la verdad, y Becker y Fagen ahí estarán con sus nueve LPs de Steely Dan, seis en total como solistas, y abundante material en vivo a ver y oir en YouTube.



Será recordado por el resto de nuestras vidas. Hubo una década maravillosa, los setentas, en la que Steely Dan hizo y deshizo gracias a Walter Becker y Donald Fagen. 



Y creo que esta canción compuesta para su hijo Kawai, que cierra su primer álbum solista 11 Tracks Of Whack, es una ideal música de créditos finales.









Sunday, March 19, 2017





Chuck Berry es el rey del rock and roll y esta oración no tiene mayor disputa. Al menos aquí. La tarde del sábado pasado nuestro querido cantante, guitarrista, compositor e innovador partió a otro plano astral y nos deja un mundo mejor, habiendo dejado una plétora de herederos y seguidores que hasta ahora nos siguen entreteniendo e inspirando. Sin Chuck Berry, no hubieran habido tal como los conocemos Rolling Stones, Beatles, Kinks, Who, Queen, Mötorhead, Iron Maiden, Kool & The Gang, Guns N’ Roses, Eagles, Steely Dan, Genesis, Yes, King Crimson, 10 cc, Camel... Es decir, él lo inventó todo.

Su música está compilada, en su totalidad, en cuatro cajas: Johnny B. Goode (los cincuenta), You Never Can Tell (los sesenta), Have Mercy (los setentas) y Rock N' Roll Music, Any Old Way You Choose It (todo lo publicado, menos tomas alternas o rarezas, hasta 1979), pero el disco de la semana y el resumen de su legado es el imbatible The Great Twenty-Eight (Chess, 1982), compilatorio que no debe faltar en ninguna colección, y piedra angular de todo lo que significa Rock. 28 temas, desde “Maybellene” (1955) hasta “I Want To Be Your Driver” (1965) que resumen una década de aventuras, desventuras, poesía, matemáticas, autos, relojes, chicas y mucho, mucho sexo a por doquier (Chuck todo lo ve mañosería).

Chuck construye con estos temas la historia de la adolescencia en pleno "boom" de la economía estadounidense, construyéndose a gran velocidad después de la Segunda Guerra Mundial. Una juventud de todas las razas, todas. De todos los estratos sociales y tendencias.

Es hora de decir adiós al cuerpo de Chuck y seguir escuchando sus canciones hermosas, bailables, inocentes y a la vez perversas.

A Chuck Berry no le interesa ser considerado el Rey del Rock and Roll porque sabe que el rock es una democracia, aunque muchos quieran considerarlo un imperio (especialmente las inmensas disqueras). A sus 90 años, el legendario guitarrista, cantante y compositor sigue tocando sus mismos temas de hace casi sesenta años, y se encuentra en la cresta de la ola que lleva a la primera generación de rocanroleros a una tranquila y relajada muerte natural tocando en escenarios sin haberse retirado o fallecido repentinamente.

Chuck Berry no está hecho para la muerte, y de hecho cuando se haya ido su imperio se habrá consolidado cual el del Cid Campeador. Su sonrisa irónica, sus grandes manos tocando aquel riff eterno de casi todas sus canciones y su paso del pato que emocionó a los primeros adolescentes que lo vieron en televisión en blanco y negro harán que Chuck Berry se mantenga vivo por muchos años más, en cuerpo, y para toda la eternidad en el espacio y el tiempo.

Por lo pronto la sonda intergaláctica Voyager ya está llevando "Johnny B. Goode" en un disco de oro que incluye temas de Bach, Mozart, Stravinsky e incluso música autóctona peruana. Chuck Berry, con "Johnny B. Goode", hizo la canción perfecta sobre lo que significa ser roquero y rebelde en tiempos de represión sexual y social que sólo han cambiado para peor. Ya nadie hace canciones con lírica de doble sentido e insinuante como la de Chuck Berry. Desde que tenemos uso de razón, los temas relacionados al amor carnal son o "seguros" o "atrevidos". El cantante masculino de rock o idolatra a la mujer cual Virgen María purísima en un pedestal, o la trata como prostituta. Enrique Iglesias va a salvar a las mujeres desconsoladas con su "Hero" y Sir-Mix-A-Lot quiere poseer sus culos (a más grandes, mejor). Chuck Berry se encuentra en un punto medio: su lírica insinuante, su poesía y su gusto por las matemáticas crearon canciones que nunca han sonado desfasadas ni obsoletas. Chuck Berry jamás añadió una orquesta o intentó "venderse al sistema" ni en su música ni en su vida personal. Sus canciones son prueba de ello. Canciones como "Let It Rock", sobre unos trabajadores negros en una vía férrea bajo el inclemente calor de Alabama, o "Havana Moon", sobre un cubano esperando en una playa de Cuba el bote de su amada desde Nueva York. Poesía pura y juvenil. Canción erótica y a la vez de amor puro e inocente.

En "School Days", Chuck habla de rockolas y de meter la monedita para escuchar algo "intenso". Pues bueno, el cantautor no se está refiriendo a poner una moneda en una rockola. Está hablando de sexo, de liberación, de pasión por ser joven en una escuela secundaria en donde la educación siempre estuvo en un segundo plano. Chuck pide al Rock and Roll que lo libere de los "días pasados". Los "días pasados" no son necesariamente los de hace décadas, los de antaño: pueden ser también los de una época difícil, represiva y de emociones controladas: los de la era de la televisión digital con sus programas de baile con votaciones arregladas y noticieros de 24 horas al día. 

Cuando Chuck Berry tocaba en vivo, allá por 1955, no sólo tuvo que lidiar con la segregación racial de un Sur que aún tenía menos de 100 años de haber sido derrotado por el Norte y haber sido forzado a liberar a sus esclavos. Tuvo también que enfrentarse a promotores corruptos que nunca le pagaron por sus conciertos. La ley Mann le jugó una mala pasada al cruzar una frontera interestatal con una mesera Apache menor de edad: lo condenaron por haber tenido relaciones sexuales con ella (él lo negó hasta el final) pero, al salir de prisión a inicios de los sesentas, Chuck era más famoso que nunca. Los Beatles, los Rolling Stones y la radio en general reconocerían su influencia con la invasión británica de mediados de los sesentas y con el renacimiento del Rock and Roll a inicios de los setentas; cuando Chuck Berry obtuvo su primer número 1 con "My Ding-A-Ling", una canción sobre el pajarito.

La era de compositor/guitarra/cantante del rey del Rock and Roll se encuentra englobada en Johnny B Goode: His Complete 50's Chess Recordings, una caja de cuatro CDs con todo lo que lanzó entre el 55 y el 59, antes de ir a parar a la canasta por mañosón. La gloria del rock de los cincuenta, la pasión de las grabaciones crudas y frescas y por sobre todo el talento de Chuck y su banda están presentes en más de cuatro horas de lo que probablemente será la mejor compra en CD que cualquier fanático del rock clásico pueda hacer en su vida.

Chuck Berry sigue tocando en el Duck Room del restaurante Blueberry Hill de St. Louis, Missouri. Tomó al toro por las astas y ahora, entrando a sus noventa años, sigue cantándole a aquella emoción sexual, romántica y apasionada que inspira a la juventud. Sus críticos pueden alegar, una y otra vez, que Chuck no ha lanzado un disco de material nuevo desde 1979 y que su trabajo de guitarra suena casi igual en todas las canciones. No tienen por qué repetirlo. Lo sabemos. Pero no nos importa.

Saturday, December 31, 2016

































 

Thursday, December 8, 2016



Escudo Alianza Lima 2 - 1970-1987



Lennons by Jack Mitchell



No solo esta vez quisiera recordar al primer Beatle que se fue antes de tiempo, sino también a aquellos chicos que 7 años después hicieron lo mismo.




El 8 de Diciembre de 1987 un avión de la Marina de Guerra del Perú transportaba al equipo de fútbol de Alianza Lima desde la ciudad selvática de Pucallpa hacia Lima, después de haber ganado contra el equipo local. El avión se precipitó al mar de Ventanilla y sólo sobrevivió el piloto. siete años antes, un loco llamado Mark David Chapman disparó a quemarropa contra una de las personas más queridas del mundo.




Alianza Lima y John Lennon partieron a la inmortalidad un 8 de diciembre, con siete años de dieferencia. Recuerdo la noche de la caída del avión, mas no la de la muerte de Lennon. En 1987 yo acababa de cumplir 14 años y recién estaba entrando al universo de los Beatles.



Sabía que Lennon había muerto siete años antes y sólo hace algunos años me dí cuenta que su muerte fue uno de los eventos más influyentes en la cultura popular occidental: generó una tristeza colectiva profunda que se manifestó en los rankings musicales: Los discos de los Beatles volvieron a venderse pero esta vez eran lágrimas y no sonrisas las que acompañaban las escuchas. La canción "Woman" del álbum Double Fantasy se escuchaba por todas las radios y hasta fue nombrada la "Más Más" de la década de los ochentas por Radio Panamericana. Hablar en tono de burla de la muerte de Lennon era pues como hacer chistes crueles sobre la tragedia del 11 de Septiembre del 2001 o, también, sobre la muerte del equipo completo de Alianza Lima, los famosos Potrillos.




Fútbol y música cumplen una función importante en la sociedad: entretener delincuentes. Nosotros, delincuentes, vimos perecer, en un lapso de 7 años, dos íconos importantes de nuestra identidad. A Lennon lo recordamos con tanta frecuencia que a veces pensamos que no se ha muerto y ni se le extraña porque su voz es omnipresente. A los Potrillos sí los extrañamos y nos duele mucho que las causas del accidente hayan sido encubiertas para salvar cabezas y galones en la Marina de Guerra. Bueno, también se dijo que el asesino de Lennon no era un simple "loquito enfermo". Es muy probable que hayan habido intereses más fuertes que hubieran querido a Lennon fuera del mapa una vez que éste había conseguido su Residencia Permanente en los Estados Unidos. Pero esa es otra historia.




De haber estado vivo Lennon, ¿qué hubiera dicho sobre la guerra en Irak, La guerra en Bosnia, el genocidio de Darfur, el escándalo Irán-Contras? Lo sabemos: lo mismo que dijo sobre la de Vietnam. De haber aterrizado el avión de la Marina, ¿hubieran campeonado los Potrillos en el torneo descentralizado de aquel año? Sabemos la respuesta también.









Monday, September 12, 2016

Ricky Tosso en entrevista (cropped)













El gran
comediante peruano Ricky Tosso ha muerto. Reseñas de su vida hay por muchas
partes, pero aquí solo hay una declaración de tremenda pena por su partida y, a
la vez, de gran admiración por un estilo de comedia característicamente peruano.





De más
está decir que fue el personaje que más me hizo reir en la TV en los ochentas
con su programa “Detectilocos”, del cual ya he hablado antes en este blog y en Arkiv. Me
da pena no haber tenido la oportunidad de interactuar con él, ni de haberle
dicho lo mucho que lo admiraba... pero bueno, será para la próxima.





El legado de Tosso se siente en el humor televisivo peruano hasta ahora. Era muy bueno contando chistes, imitando cantantes, pero sobre todo, en Detectilocos, era mejor siendo él mismo, y al parecer nos dimos cuenta todos a través de la TV y del teatro que era un gran, gran tipo.

Wednesday, May 18, 2016


Prince (cropped)



Prince: “cantante estadounidense calificado de: negro, sucio, salvaje y
degenerado” leía la enciclopedia Historia de la Música Rock de editorial Orbis
allá por 1982. Prince es un artista completo, y su muerte el 21 de abril cierra un capítulo de una discografía “en vida”, porque van a haber tantas
cosas saliendo en los próximos años que la gente va a pensar que está vivo. Y
es que Prince ha dejado un catálogo musical equivalente al Gran Cañón en la geografía estadounidense, a la Gran Muralla China en geopolítica, a tu primer
orgasmo en tu vida privada.

Prince Roger Nelson fusionó todo, lo sazonó con disco, funk, política
y, sobre todo, sexo y religión a montones. Para él Dios y la mujer eran la
misma cosa. Supo amar a sus mujeres y a su prójimo. Con maquillaje, pelos
parados, mallas y nalgas al aire, digamos que Prince Roger Nelson era el hombre
perfecto, el prototipo de "hombre nuevo" que el Che Guevara trató de alcanzar a punta de balas, cuando lo que necesitaba era un micrófono, una guitarra, un chupete y un bastón de oro.












Me he demorado en escribir sobre su muerte quizás porque me desanimó el
hecho de que nuestros ídolos se están muriendo como peces en marea roja, y que
ya no había más que decir luego de la muerte de Bowie y Lemmy. ¿Pero Prince
muerto? Impensable, inaudito. El tipo vivía y respiraba funk. Tocaba la guitarra como los dioses y su música era
contundente, compacta y cojonuda. Sólo lanzó un “grandes éxitos” luego de 15
años de carrera (el The Hits doble).
Les cantó a la mujer y a Dios con la misma fuerza y disposición. Se peleó con
su casa disquera y con la prensa, pero su mayor batalla sería contra la Internet,
en una relación amor-odio que le hizo enjuiciar fans, cerrar páginas Web y
amargarse la vida, convirtiéndose en un ermitaño excéntrico millonario. Su
muerte llegó en medio de una gira en la que solo iba tocando el piano y
cantando por EE.UU., con tickets a $200 que tenían que ser comprados por los
asistentes y no revendidos; por tanto otra de sus peleas fue contra los
revendedores cibernéticos y faltosos de hoy en día.




Su muerte también sacó a la luz material enterrado por años. Ahí está
sonando “Dirty Mind” una vez más, “Pink Cashmere” y “Alphabet Street” se meten
a nuestros cerebros alegremente, y por lo menos dos fuentes citan al LP Batman como su mejor trabajo (yo ya lo había
dicho en 1999).




Entre 1978 y 2016, Prince lanzó un enorme y sólido puñado de álbumes de los
cuales se ha hablado muchísimo, y los fans ya saben cuáles son sus favoritos:
Prince tenía un especial talento para hacer llegar un álbum al corazón del
oyente y hacerlo íntimo. 1999, Purple Rain, Lovesexy, el del símbolo
que luego sería su nombre... Ni qué decir de los maxisingles: Prince es más poderoso en los remixados bailables. El pequeño gigante de Minneapolis nos ha regalado,
perdón, vendido música que supimos apreciar, celebrar y bailar. Y mientras
todos íbamos a Youtube a buscar música gratis, él se ponía recontra terco y nos
decía que todo eso era una estafa. Y tuvo razón. 



Prince era un artista que exigía de sus oyentes una mente abierta. Iba a
cantar cosas bastante controversiales, cargadas de sexualidad, y también iba a
decirle al gobierno que no mande jóvenes a morir por petróleo. Diría frases
como “¿Crees ser valiente? Besa a tu enemigo” y “Conocí a Nikki en el lobby de
un hotel, estaba masturbándose con una revista”. Rechazó a la prensa escrita y
no aceptó entrevistas por mucho tiempo (hasta que la cuenta bancaria empezó a
mostrar “empty”). Su estudio de Paisley Park perdía mucho dinero porque Prince
hacía lo que quería y algunos de sus discos no vendían por motivos obvios. Estaba
llenando su bóveda de música muy buena que probablemente jamás salga a la luz.

Prince fue un músico genial pero era evidente que le faltaba un tornillo. Rechazó
todo tipo de ayuda, en el estudio y fuera de este. Jamás colaboró con nadie,
sino que él controlaba todo lo que salía de su voz e instrumentos. ¿Sus bandas?
Por los testimonios, parece que no tenían derecho a ninguna opinión.

¿Qué discos de Prince son indispensables en una colección? Buena pregunta.
Aquí una lista:








Batman

Dirty Mind

1999

Sign O' The Times

Love Symbol

Purple Rain

Lovesexy

The Vault

Musicology

The Hits, 1, 2 and B Sides. 



Y obviamente aquellos póstumos que saldrán cual bandada de palomas llorantes. Ya que Prince
gustaba de editar su material él solo, probablemente no suenen como él hubiera
querido. Pero una cosa es cierta, la gente lo seguirá escuchando por siempre.
























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